36 millones de niños y niñas se vieron obligados a abandonar sus hogares en 2020

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Un niño es un niño, independientemente de su origen y sus circunstancias personales o familiares. Así lo afirma Aldeas Infantiles SOS que, con motivo del Día Internacional del Migrante, alerta de que en torno a 36 millones de niños y niñas se vieron obligados a abandonar sus hogares en 2020 huyendo de la violencia, los conflictos armados, la pobreza y los desastres naturales. La organización de atención directa a la infancia denuncia que a menudo se encuentran solos, carecen de acceso a servicios básicos y ven sus derechos violados. Aldeas recuerda, asimismo, que el interés superior de cada niño o niña debe guiar todas las acciones que les afectan.

En el Día Internacional del Migrante, Aldeas Infantiles SOS alerta de que en torno a 36 millones de niños y niñas se vieron obligados a abandonar sus hogares en 2020. Casi 20,5 millones están desplazados en sus propios países a causa de la violencia y los conflictos armados; 11,8 millones son refugiados y 1,3 millones solicitantes de asilo. Además, los desastres naturales causaron verdaderos estragos, dejando si hogar a casi 3 millones de niños y niñas en todo el mundo, que se encuentran desplazados en sus respectivos países.

La organización de atención directa a la infancia advierte de que, en estos desplazamientos, los niños y niñas se enfrentan a un riesgo extremo de separación de sus familias, pérdida de seres queridos, violencia, hambre y falta de acceso a servicios médicos y educación. Están expuestos a altos niveles de estrés antes de su partida, durante su viaje y continúan estándolo al llegar a su destino, lo que, unido a la separación familiar cuando esta se produce, eleva la probabilidad de que su salud mental se vea afectada.

Por eso, Aldeas Infantiles SOS hace un llamamiento a todos los gobiernos para que garanticen el respeto de los derechos fundamentales de los menores desplazados, que demasiado a menudo se ven violados, y recuerda que protegerlos es una obligación, recogida en el derecho internacional, que no puede estar sujeta a negociación.

“Los niños y las niñas tienen derecho a protección, cuidados y educación, y a crecer con sus seres queridos siempre que esto sea posible, independientemente de su estatus migratorio o sus circunstancias personales o familiares”, afirman desde la organización.

Aldeas Infantiles SOS trabaja en distintos países de África, Latinoamérica, Europa, Asia y Oriente Medio para proteger los derechos de los niños y niñas en procesos migratorios, proporcionándoles atención directa a ellos y a sus familias, y apoyando la reunificación con sus seres queridos de aquellos que viajan solos. En algunos de los países donde encuentran nuevos hogares, la organización contribuye a generar soluciones a largo plazo que protejan la dignidad de los niños y las niñas y les permitan integrarse en la sociedad, facilitando su acceso a asesoramiento, cursos de idiomas, educación y formación profesional. Y, cuando es necesario, también ofrece distintas opciones de cuidado alternativo de carácter familiar.

20 años favoreciendo la integración en España

En nuestro país, Aldeas Infantiles SOS lleva 20 años trabajando con la infancia migrante no acompañada y demostrando que, con el apoyo necesario, su integración social y laboral es posible.

Desde 2001 atiende en sus programas de cuidado alternativo a niños, niñas y adolescentes migrantes que llegan solos a nuestro país, procedentes principalmente de Marruecos y el África Subsahariana, pero también de otros lugares del mundo, como Rumanía, Ucrania o Colombia. “Han dejado atrás la pobreza, la inestabilidad y los conflictos, y todos ellos, sin excepción, traen consigo el sueño de alcanzar un estado de bienestar del que carecían en su país“, explican desde Aldeas Infantiles SOS.

Aldeas les brinda una atención personalizada que da respuesta a sus necesidades específicas en todas las áreas de su vida, lo que incluye la tramitación de sus permisos de residencia, de vital importancia para que cuando cumplan la mayoría de edad no se encuentren en un limbo legal. Llegado ese momento, continúan recibiendo apoyo del Programa de Jóvenes de la organización hasta completar su proceso de integración sociolaboral, al igual que todos los jóvenes que pasan parte de su infancia en los programas de acogimiento de Aldeas Infantiles SOS.