5 canciones latinoamericanas para decir no al reggeatón

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Imagen de la película El Cantante

Cuando alguien reduce la música latinoamericana al reggeaton aquí servidor de ustedes muere un poquito. Además, me siento terriblemente mal por haber reconocido que en la fiesta de Lidia bailé lo mejor que pude “La bicicleta”. Es por ello que les ofrecemos cinco canciones con géneros musicales de la región latinoamericana que no son reggeaton. Ni vallenato-reggeaton, tampoco.

  1. El Niágara en bicicleta, de Juan Luis Guerra

Esta canción es un fallo de la Gestión Pública de los que se estudian en Ciencias Políticas. Al pobre señor Guerra le da una sirimba y le llevan a un hospital caótico. Me gusta porque es tremendamente irónica. Establece una narración con personajes pintorescos con su marco y su ambiente (“el recepcionista escuchaba la lotería”). Y luego está ese estribillo tan pegadizo y tan inteligente: “no me digan que los médicos se fueron/ no me digan que no tienen anestesia/ que los rayos x se perdieron/ no me digan que el alcohol se lo bebieron/ y que el hilo de coser/ fue bordado en un mantel”. Maravillosa. Reconozco que mientras escribo esto la estoy escuchando moviendo los hombros muy descoordinadamente.

  1. Esta noche me emborracho, de Carlos Gardel

Quisiera demostrarles que si la señora Stein le dijo a Hemigway aquello de “just one a true sentece”, Carlos Gardel también decía verdades como puños. Acúsenle de misógino, de no amar a más mujer que a su “vieja”, de borracho, declárenle hombre de pasiones oscuras, ¡pero no le acusen de mentiroso!

  1. Pedro Navaja, de Rubén Blades.

La han escuchado seguro, seguro, pero no saben cual es, ahí está el mérito. Rubén Blades es más que el rey de la salsa, otra de sus canciones más significativas, para mi, es “desapariciones”. Además, este panameño hizo un himno no oficial para su tierra: “Patria”.

  1. Lágrimas negras, Miguel Matamoros

Esta composición salió a la luz en 1928, ríanse. Lleva ochenta y ocho años siendo una canción inapelable. Miguel Matamoros tuvo la fortuna de unir el bolero clásico y el son cubano. Le quedó bien. Y esta versión… ¡Ay, esta versión! Este documental se llama “Cuba Feliz” (Karim Dridi, 2000) y es altamente recomendable.

  1. Tu recuerdo y yo, José Alfredo Jiménez.

Otro que no miente. En esta canción narra cómo se emborracha (literalmente) mientras piensa en la mujer que le ha dejado.

“¿Quién no llega a la cantina
exigiendo su tequila
y exigiendo su canción?”

¿Eh? ¿Quién no lo hace?