Adicto a la corrección política muere de sobredosis

Javier García, de treinta y dos años, malagueño de profesión, natural de la abogacía, ha sido encontrado muerto por una sobredosis de lo políticamente correcto.

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Andalucía al Día, riesgos de Internet

Javier García, de treinta y dos años, malagueño de profesión, natural de la abogacía, ha sido encontrado muerto por una sobredosis de lo políticamente correcto. Es el primer caso de muerte derivada de esta circunstancia, que hasta ahora no ha llamado la atención de los gobiernos de ninguna administración.

Según el parte que se ha proporcionado a los medios, Javier García ha sido encontrado frente a su ordenador, con facebook y twitter abierto y una búsqueda en Google sobre efemérides de muertes de cantantes. Ese día cumplían muerte (si se nos permite la expresión como antítesis de cumplir años), tres cantantes de la Kenia profunda, dos de Malasia, uno de la Nueza Zelanda aborigen y otro de la selva amazónica meridional; Javier García murió de una subida de azúcar intentando buscar una frase para cada canción que represente todo lo que fueron estas personas.

Según los médicos, su adicción a la corrección política hubiera sido la causa de pensar en leer Crepúsculo para tener una opinión versada sobre el libro, una vez leído, empezó su lucha contra la diabetes. A partir de ahí, las fotos de pasteles en Instagram y las continuas búsquedas de citas de Paulo Coelho no hicieron sino aumentar el riesgo.

“El chico se hartaba de firmar peticiones de change.org sobre perretes chicos de la china profunda, eso tiene que cansar, agota, no salía, perdió a los amigos, su novia le dejó… Sencillamente se quedó sin vida. Antes de empezar con esto, era un chaval de lo más normal, reivindicaba sus cosas, leía sus libros, pensaba, tenía pensamiento propio… Luego intentó contentar a todo el mundo y… En fin… Así se ha quedado.”, ha declarado un vecino.

Su último dilema: La lápida

En estos momentos, la familia tiene otro problema, después de que Javier García haya sido Javier García, Siria, Kenia, Nigeria, Paris, Bruselas, Berlín, Boston, Madrid, Kabul, Túnez y Charlie, no saben qué poner en su lápida aparte de “siempre te recordaremos”. Desafortunadamente, a pesar de haber sido llamadas, multitud de organizaciones han rechazado (agradeciendo el detalle) la invitación al homenaje, pues ninguna de ellas sabía de la existencia de este señor.

La capilla ardiente se abrirá mañana a las diez de la mañana, la familia exigirá etiqueta, por aquello de las fotos.