Albert Rivera, Lisa Simpson y la LOMCE

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Andalucía al Día, Rivera
Foto Europa Press

Hay un capítulo de Los Simpson para cada cosa que ustedes puedan imaginar. En uno de ellos, Lisa, cabreada por la falta de racionalidad de su pueblo, se enzarza en una lucha por una república platónica en la cual un grupo de intelectuales ejerce una “tiranía racional”, si me permiten el término.

Ayer en el Congreso vimos a Albert Rivera dar un buen discurso, es un buen orador, Rivera es, además, un buen producto para el mercado, el yerno perfecto, y sabe tanto que sabe cómo decirle a la gente corriente todo lo que él sabe sin hacer sentir idiota al personal. Eso es absolutamente clave a la hora de comunicar.

Mi controversia, pues, nace de esta España cainita en la que de un tiempo a esta parte se dice  “deben gobernar los mejores”, como si de una cesión de poder se tratase, en esta sociedad en la que habitualmente citamos (mal) en facebook frases de alguien que no tiene una autoridad científica y además suele hablar sobre cosas que no importan demasiado (la concepción de Paulo Coelho sobre la belleza, por ejemplo). Se ha aceptado que las mejores son las que han de gobernarnos y se ha convertido en habitual que los periódicos se hagan eco del currículum de nuestros y nuestras representantes, y eso no está mal, el problema es que, mediante esa cesión de poder, hemos descuidado nuestro propio empoderamiento como ciudadanía, dejando una carta blanca para una supuesta élite intelectual que, en realidad, no es tal cosa.

Dicho de una forma clara, esperamos que en el Congreso esté la mejor ciudadanía posible mientras Gran Hermano bate récords de audiencia y los plenos de la Cámara tienen un seguimiento bajísimo.

A todo esto, la LOMCE ha sido derogada, me alegro. Era una ley que condenaba a la juventud venidera a ser especialistas en algo sin saber de nada más, que desterraba a las humanidades y que aparcaba para siempre al librepensamiento para establecer un paradigma cuyo objetivo era hacer grandes técnicos en una sola y marginada materia. Por resumir, quién fuera a estudiar derecho se sabría el Código Civil de memoria pero no sabría el por qué de su articulado. Creo que es en este punto donde se unen la meritocracia (han de estar las mejores) y la democracia (todo el mundo tiene derecho a estar): Cada ciudadana ha de tener la oportunidad de ser la mejor, y, una vez formada, elegir su camino siendo una persona libre, con todas las oportunidades, y si entre ellas ha de estar la política, hágase política, liberal o socialista; conservadora o progresista, pero consciente de qué es la sociedad y cómo mejorarla. De esa forma, Rivera podría hablar en términos complejos libremente, sin necesidad de hacer su mensaje más accesible para que quienes, por desgracia, no han podido acceder a la educación también le puedan entender.

…Y coge Rivera y se abstiene.

En el capítulo de Los Simpson que citaba al comienzo surgen dos problemas: El primero es que la élite intelectual no responde a los problemas de la ciudadanía; el segundo es que la ciudadanía, de todas formas, no hubiera entendido los planteamientos del Gobierno de los Listos. El nexo común: que la escuela pública de Springfield pocas veces queda bien, que Lisa fantasea con irse a la privada. Y así, con una escuela pública defenestrada y sólo unos pocos pudiendo ir a la privada, se crea en Springfield un antiintelectualismo voraz, en el cual Lisa, por ser culta, es motivo de burla y aislamiento de sus compañeros y compañeras de clase, junto a otros “niños listos” como Martin Prince. Tener cultura está habitualmente rechazado en Springfield y en España queda mal hablar de filosofía cuando la tertulia del bar versa sobre el Congreso. La LOMCE llevaba ese camino: lo técnico antes que la razón de la técnica, lo práctico e inmediato siempre es prioritario… Que la muy respetable opinión de Antonio Banderas es más conocida que la de Robert Nozick (intelectual del neoliberalismo) en cuanto a emprendimiento se refiere.

…Y coge Rivera y se abstiene.

Y no me puede parecer mal la opinión discordante de absolutamente nadie, pero sí me parecen mal estas jugadas de póquer, esa pose, esa forma de decir que son de centro absteniéndose en todo sin pronunciarse en nada.