Albert Rivera, oro histórico en brother-in-lawing

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Albert Rivera, foto de Europa Press

Albert Rivera era el claro favorito en la competición olímpica de brother-in-lawing, no obstante, con sus seis puntos para negociar con el Partido Popular se ha consolidado como el hombre que ha marcado un antes y un después en la modalidad.

La base del brother-in-lawing es darse a sí mismo una importancia que no se tiene y proponer, sugerir u opinar de forma que aquello que se diga no sirva para gran cosa o carezca de sustancialidad. Ciudadanos aún no se ha enterado de que si el PSOE dice que sí, el hecho de que el partido naranja haga esto o aquello carece de cualquier importancia. Ni aún así ha propuesto un mínimo que sea verdaderamente determinante, más bien todo lo contrario.

De todo lo que propone, sólo la postulación de que Rajoy ponga fecha a un debate de investidura es algo que el PP no supiera. Sólo eso cambia la verdadera realidad de la ciudadanía. El resto se basan en la premisa de una lucha contra la corrupción en la que el PP, dados estos puntos, podría acabar siendo juez y parte en la pelea contra sí mismo. No obstante, lo más llamativo de todo esto es la comisión de investigación sobre el caso Bárcenas. Ciudadanos lo ha puesto en negro sobre blanco como si fuese discutible o como si fuese necesario acordarlo con el Partido Popular. Es el ejemplo de todo lo demás: Todos los partidos querrán investigarlo, no se necesita al PP, como no se necesita al PP para derogar la Ley Mordaza, la reforma laboral o la LOMCE, puntos importantes sobre los que Ciudadanos no ha dicho ni pío. Dicho de otra forma: No es necesario contar con un partido procesado por financiación ilegal para acabar con la corrupción cuando éste no tiene (por fin) mayoría absoluta. Ciudadanos ha dado al PP la posibilidad de que luchar contra su corrupción sea negociable.

Además de eso, proponen la limitación del mandato presidencial escapando del hecho de que nuestro sistema es parlamentario, es decir: En Estados Unidos tiene sentido porque las candidaturas se presentan directamente a la Presidencia, sin embargo, en España las candidaturas iniciales son a las Cámaras de Representación y, en un segundo término, son las Cámaras las que eligen al Presidente o Presidenta del Gobierno.

Si nos ponemos incluso más puntillosos, la limitación de mandato tiene su razón de ser en la presunción de que el poder empacha pero, al otro lado, facilita las políticas que Lindblon calificó de “políticas para salir del paso” (muddling through), es decir, políticas cortoplacistas que no solucionan los problemas en su raíz, sino en una superficie volátil. Los grandes proyectos (educación, estructuras económicas…) necesitan más de ocho años. Si nos ponemos aún más tiquismiquis, el artículo veintitrés punto uno de la Constitución da derecho a la ciudadanía a presentarse libremente a las elecciones, por lo que la constitucionalidad de este precepto se me antoja comprometida desde determinados puntos de vista.

En definitiva, Ciudadanos podría haber exigido blindar la sanidad pública que, dicen ellos, quieren asegurar, o acordar mínimos en educación y economía, sin embargo, propone falsas monedas; una reforma de la Ley Electoral que se queda en la superficie que a ellos más les conviene y el acierto aislado de poner el reloj a correr, que esa es otra, ¿Se acuerdan de cuando no iban a investir a Rajoy bajo ningún concepto?

En fin, antes de Rivera y Ciudadanos, la olímpica modalidad del brother-in-lawing versaba sobre poner un enchufe, la opinión ducha sobre el nuevo motor de los McLanrens en la Fórmula 1 o el uso indiscriminado de términos en inglés (véase brother-in-lawing); Ciudadanos lo ha llevado a un nivel superior, ahora es un partido político.

A este Rivera, que se siente catalán y a la vez español; bético y sevillista; liberal y monárquico; de Morante y de José Tomás; ni de animar, ni de prohibir; sólo le queda para batir el récord absoluto del brother-in-lawing olímpico pedirle matrimonio a la hermana (o al hermano, que ahora se puede) del Presidente resultante: Así sería el cuñado que representaría a toda la ciudadanía. Todo sea por España.