Alcalá de Guadaíra “expulsa” el acoso de sus institutos

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Andalucía al Día, acoso aulas

El acoso no cabe en las aulas de Alcalá y cuando se presenta se activan los mecanismos necesarios para su expulsión inmediata. El Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) y los institutos de secundaria de la ciudad cumplen una década desde la puesta en marcha de un programa mancomunado para la formación de mediadores en la resolución de conflictos en el entorno escolar, y que abarca a todos los integrantes de la comunidad educativa, desde alumnos, padres y profesores. La estrategia se ha ido adecuando a las nuevas herramientas y usos de los jóvenes, y de este modo se han incorporado acciones para prevenir los peligros que entrañan para ellos el manejo de las redes sociales y el acceso a Internet.

La delegada municipal de Servicios Sociales y Gobernación, Elena Álvarez, pone el foco en el compromiso de todas las instituciones y colectivos implicados en el programa, “y con el que cada curso solventamos y prevenimos posibles situaciones de acoso en una comunidad escolar con más de 20.000 estudiantes. Los resultados son magníficos, y debemos estar orgullosos del trabajo que se lleva a cabo en este campo, mejorando año tras año su implantación”. Álvarez destaca la aportación educativa de la Policía Nacional en el tema de Internet y redes sociales y de la Policía Local en materia de prevención de violencia de género, aprovechando así la coordinación entre los departamentos que dirige -Servicios Sociales y Gobernación- y la delegación de Educación del Consistorio alcalareño.

El programa nació en el marco de una intervención municipal más amplia para el fomento de hábitos de vida saludable entre la ciudadanía y hoy cuenta con autonomía propia, lo que ha permitido su especialización para servir de manera más eficiente al sector de población al que va dirigido. Comenzó con la formación en cada curso de más de 300 estudiantes de primero a cuarto de la ESO de los seis institutos de la ciudad, instruidos en habilidades sociales y resolución de conflictos ya existentes.

La evolución del programa ha permitido la figura del alumno mediador ayudante que, además de intervenir en caso de conflicto evidente, desempeña una labor preventiva detectando situaciones que podrían desembocar en una situación de acoso. El psicólogo familiar del Ayuntamiento que conduce el programa, José Carlos Segura, habla de un alumno que se anticipa percibiendo qué compañeros están aislados, interesándose por ellos para favorecer su integración y reforzar su autoestima, y aquellos que buscan un liderazgo apoyado en la burla sobre aquellos que parecen más débiles.

“La clave es formar a los alumnos no como vigilantes de patio, sino para focalizar su atención en aquellos jóvenes tímidos y con conducta pasiva, aislados del resto y, por tanto, víctimas propiciatorias de aquellos más agresivos que pretenden un falso prestigio social a través del acoso”, explica el terapeuta alcalareño.

Considera de vital importancia trabajar con las dos partes, el acosador y el acosado. En el primer caso se trata de un joven inseguro, solo y que busca relieve humillando a los demás, a alguien débil; en la víctima hay que reforzar su inteligencia emocional y su autoestima para atajar un problema que puede prolongarse toda su vida. Y todo ello sin olvidar el contexto, los compañeros, profesores y, sobre todo, los padres. Segura recomienda a las familias de niños afectados por el acoso fomentar la autonomía, la seguridad y trabajar el vínculo emocional de miedo y culpa que lleva a una sobreprotección contraproducente para el joven.

En cada curso el programa educativo se ha ido adaptando a las necesidades coyunturales de esta problemática. Así, en los últimos años cobra protagonismo el ciberacoso o ciberbullying, un fenómeno muy común entre los nativos digitales que tienen en Internet y las redes sociales su punto de encuentro. El Ayuntamiento cuenta para ello con la colaboración de agentes del CN de Policía expertos en delitos tecnológicos que imparten clases a todos los jóvenes en general, y a los participantes en el programa de mediación en particular, sobre los peligros que hay detrás de los social media y el acceso a determinados contenidos en la red.