Aldeas Infantiles SOS trabaja en la evacuación de niños y niñas ucranianos

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Foto Aldeas Infantiles. Niños y familias esperando para salir desde Kiev hacia Polonia

Aldeas Infantiles SOS trabaja contra reloj en distintos puntos de Ucrania para evacuar a niños y niñas de instituciones residenciales, en colaboración con organizaciones locales. Al menos 98.000 menores vivían tutelados por el Estado ucraniano al comienzo del conflicto. El director nacional de la organización en este país, Serhii Lukashov, explica las dificultades de este proceso y la situación insostenible que vive el país.

Aldeas Infantiles SOS y organizaciones asociadas locales están coordinando la evacuación de niños y niñas de instituciones residenciales en Kharkiv, Berdyansk y Slavyansk, y su traslado a la región de Dnipropetrovsk, en el centro de Ucrania. Una vez allí, permanecen en un refugio en la ciudad de Dnipro, donde la organización de atención directa a la infancia les proporciona servicios básicos y psicosociales.

El director nacional de Aldeas Infantiles SOS en Ucrania, Serhii Lukashov, explica las dificultades de este proceso en un país asfixiado por el conflicto: “No hay ningún lugar seguro, a salvo de los misiles y los ataques con bombas. Incluso algunos pueblos pequeños, lejos de la línea del frente, están siendo atacados esporádicamente por misiles. La evacuación en sí también es un peligro para los niños y niñas, especialmente si se realiza sin la preparación y los recursos necesarios, y las condiciones climatológicas en pleno invierno complican aún más las cosas”.

Hace una semana había 98.000 niños y niñas tutelados por el Estado ucraniano viviendo en instituciones. Según afirma Serhii Lukashov, “muchos de ellos están ahora prácticamente abandonados. Están en refugios improvisados, en sótanos donde permanecen sentados y se esconden de las bombas”. Los bombardeos y los ataques con misiles están empeorando. “No son ataques dirigidos a los objetivos militares, sino bombardeos masivos en zonas residenciales”, asegura Lukashov.

Según información de última hora del personal de Aldeas Infantiles SOS en Ucrania, la situación en la región de Lugansk empeora por momentos. Sievierodonetsk y Popasna son continuamente bombardeadas y Starobilsk está ocupada. Las tiendas en los pueblos están casi vacías, los cajeros automáticos sin efectivo y no se aceptan pagos con tarjeta. En la región de Kiev, donde los intensos combates continúan en ciertas partes de la ciudad, aún disponen de algunos servicios, incluidos los bancarios.

Los profesionales de la organización en la región de Lugansk continúan en contacto de forma remota con las familias de los programas, una labor que se vuelve cada vez más difícil ya que ellos también se encuentran en muy mal estado emocional y necesitan apoyo psicológico. El equipo de Aldeas Infantiles SOS en esta zona es cada vez más reducido, a medida que más colegas se trasladan a las regiones occidentales.

En este contexto, Aldeas Infantiles SOS Ucrania y la Red Ucraniana de Derechos del Niño han establecido un servicio de línea directa para brindar apoyo psicológico remoto a familias de acogida y a los trabajadores sociales.

Tras una semana de conflicto, ya asciende a un millón el número de personas que han huido de Ucrania. Según estimaciones de la Unión Europea, 18 millones de ucranianos se verán afectados por esta guerra, casi la mitad de la población del país. “Nos quedamos sin futuro”, se lamenta el director nacional de Aldeas Infantiles SOS Ucrania.