Alfonso Jiménez Romero y Mª Teresa Mora en un encuentro digital

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Andalucía al Día, Alfonso Jiménez

Ayer asistimos a un acto de gran importancia por varios motivos. Se trató del homenaje que la doctora María Teresa Mora rindió a Alfonso Jiménez Romero en el hermoso Centro de Documentación de las Artes Escénicas de Andalucía, en un acto que se ha titulado como digital. Empezó a las 20 horas con las palabras de una de las responsables de dicho centro, que resumía muy acertadamente el teatro de Jiménez Romero: “Es un texto en la forma muy andaluz y en el sentimiento, muy universal”. Así escribió también García Lorca su teatro.

Este homenaje consistía en la lectura colectiva y espontánea por parte del público asistente, a través de la pantalla digital, de la obra íntegra de Oratorio, ganadora del premio Delfin de Teatro en 1968. Pero el homenaje comenzó con el reparto de unas tarjetas que María Teresa Mora fue entregando entre el público asistente. Según estas tarjetas a cada persona le tocaría un papel en este acto. La primera espectadora que participó leyó una breve biografía de Alfonso Jiménez. Se trataba de eso, de que el público participara de manera improvisada. Tras esta biografía otras dos personas del público leyeron los primeros pasos teatrales de este dramaturgo y su consolidación como artista, que dejó una prometedora carrera teatral para regresar a su pueblo y hacer teatro con la gente de su entorno. Estos textos se leyeron en papel, son los únicos que se hicieron en ese formato. A continuación pudimos ver en pantalla fotografías de carteles teatrales de las obras de Jiménez Romero y escenas de teatro, donde sorprendía la teatralidad y la capacidad estética de su puesta en escena, a la que la música en vivo, flamenco muchas veces, formaba parte integrante de la estructura dramática de la obra. Algunas de estas imágenes correspondían a adaptaciones que hizo para el TEU bajo la dirección de Joaquín Arbide, como Julio César y Numancia, o a otras obras a las que les había escrito unos romances como Muerte y Vida Severina, o a sus propias obras como Diálogos de una espera, La jaula, o El juego de las hormigas rojas, estrenada esta última por el Teatro Lebrijano, o Experiencias dramáticas con flamenco y textos de Lorca con el Teatro Estudio Arahal, donde nació su teatro ritual. Y la obra en la que en esta ocasión se le rendía culto: Oratorio. Esta obra se divide a su vez en cuatro partes: Oración de Antígona, Oración de Caín y Abel, Oración de las voces del viento y Oración del hombre. El teatro de Alfonso es ritual y enraíza con la tradición popular andaluza de manera testimonial, pero también con la tragedia griega, poblada de coros que se despliegan en escena y causan una honda impresión en el espectador.

Para esta lectura tuvimos la grandísima suerte de que antiguos compañeros de Alfonso Jiménez Romero, actores del grupo teatral El Lebrijano y del Teatro de Arahal estuvieran en la sala, igual que en otras ocasiones, para rendir homenaje y admiración a su querido autor, con el que montaron tantas obras hace ya demasiado tiempo. Porque sí, los textos de este hijo de Morón de la Frontera hace muchos años que no se representan. Ha sido olvidado por los cánones oficiales. De ahí la importancia de la labor de la doctora María Teresa Mora, empeñada en devolverle a este dramaturgo la dignidad y el reconocimiento histórico que se merece. Tras la tesis que escribió sobre el teatro de Alfonso Jiménez, María Teresa Mora publicó el pasado año, en colaboración con el doctor Miguel Nieto Nuño, el libro Teatro inédito. Misterios, donde se recogen cinco obras del autor junto con su trayectoria teatral.

Andalucía al Día, Alfonso JiménezLos antiguos miembros de El Lebrijano, del Teatro de Arahal y el público en general se entregaron, según sus correspondientes tarjetas, a su papel, y lo que en un principio era una simple lectura acabó siendo una emocionante dramatización de Oratorio. Y es que quien tuvo, retuvo, y sin duda aquellos años de trabajo junto a Jiménez Romero siguen marcados muy dentro de ellos: la improvisada lectura, de voces recias y profundas, nos conmovió y contagió a todos y nos hizo partícipes de lo que supuso el teatro del autor moronense. Además nos acompañó a la guitarra española Javier Ros, por lo que el efecto se aproximaba aún más a las antiguas representaciones de este teatro ritual de tradición andaluza.

En este acto se ha recordado a Alfonso Jiménez, se ha leído una de sus obras, Oratorio, y hemos asistido a una nueva forma de leer teatro: en colectividad, improvisadamente y utilizando las nuevas tecnologías.

Actualmente, y sobre todo a partir de su trabajo como investigadora y como reivindicadora del teatro de Alfonso Jiménez Romero, se está recuperando la figura de este autor. ¿Qué textos suyos podemos encontrar en el Centro de Documentación de las Artes Escénicas? Los publicados que se pueden encontrar en bibliotecas, aunque no en librerías, porque están agotados son Diálogos de una espera, Teatro Ritual, Obras Escogidas, La Murga y Misterios. En librerías en este momento sólo los dos últimos títulos

¿Cómo le resumiría usted a alguien que no conozca a este dramaturgo la importancia de su teatro para Andalucía y España? Es el autor andaluz más importante del siglo XX. Y con ello quiero decir que es el autor que se significa por impulsar un teatro andaluz en las postrimerías de la posguerra. Que hace teatro con el pueblo y para el pueblo, que dignifica la cultura andaluza y da expresión a sus frustraciones y deseos. Así nace un teatro andaluz, más aún, un teatro del campo andaluz, para expresar sus ancestrales mitos y sus angustias presentes. Un teatro arrancado de la tierra. Pero además recoge ese legado literario de tradición oral que se hubiera perdido para siempre. Ya él lo intuía, y por eso se vino de Madrid, para recoger lo que aún quedaba. Así tenemos cuentos recogidos en la campiña sevillana y que después él dramatizó.

Alfonso tiene también otro teatro, más de treinta títulos en total, el que usted mismo ha citado en líneas anteriores, Misterios, y su ceremonial grotesco como su obra El Inmortal y otros muchos textos donde tiene a la copla o a la zarzuela como protagonista. Pero eso lo dejamos para segundas partes. Su teatro no solo gusta en Andalucía, sus obras se montaron por toda España y esta obra, Oratorio, se tradujo a otras lenguas de nuestra geografía y también a otras lenguas europeas. Yo tengo en mi archivo una grabación sonora de Oratorio en gallego utilizando las músicas de esta tierra.

En sus años de investigación sobre el teatro andaluz y Alfonso Jiménez Romero, ¿cuáles son las conclusiones más relevantes a las que llegó? A lo primero a lo que he llegado, y para aclarar un poco los términos de su propia pregunta, es que distingo entre lo que es el teatro que se hace en Andalucía, por una parte, y el teatro andaluz, que se caracteriza fundamentalmente por tener una presencia constante de la cultura popular andaluza y de los problemas de los andaluces. He llegado a otras muchas conclusiones, entre ellas, que si ha habido un teatro andaluz recientemente, acaso solo lo sea en la obra de Federico García Lorca y ahora en la de Jiménez Romero. Es decir que Alfonso Jiménez Romero es el autor andaluz más importante de las últimas cuatro décadas, y con ello quiero decir que es el autor más importante que se caracteriza por impulsar un teatro andaluz. Es un autor que nos ha dejado más de treinta obras.

¿Por qué cree que es uno de los grandes olvidados por los cánones oficiales? Mientras usó a Lorca y Brecht, dos figuras emblemáticas para la izquierda española, en desafío con la cultura del franquismo, lo apoyaron; en cuanto plantea una crítica al imaginario político y cultural de los años demócraticos, Alfonso Jiménez es relegado.