Algo bueno tiene que tener ser palangana

Esa pobre gente que no es del Betis...

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Monchi, director deportivo palangana, tratando de explicar lo inexplicable, que no es del Betis. EUROPA PRESS

Los pobres míos, qué pena. Qué amargura de vivir sin vivir. Qué forma inhumana, qué condena diabólica, ¿qué haría en la otra vida esa chavalería que hoy en día es palangana?

Tú imagínate no ser del Betis, lo que tiene que ser eso. No tener la gracia del beticismo dentro de ti. Pues ahora imagínate verlo todos los días, en cada lugar de la ciudad, en cada rumbo, en cada esquina… Ese sentimiento cainita tiene que ser apabullante.

Compadécete del palangana y su palaganería porque no viven la gloria del beticismo, y eso tiene que ser un taco de triste.

Yo, que sólo soy taurino si Joaquín toca la pelota, les digo que algo bueno tiene que tener ser palangana: ganar de vez en cuando. Nosotros los del Betis no ganamos porque ya sería recochineo existencial. Tú imagínate ser del Betis y, además, ganar algo. Bueno, se cae la popular en masa, se crea una sodoma y gomorra en el alma futbolística, o algo así.

…De ahí el regalo del árbitro, ¿qué va a hacer el hombre? Pues tendrá que anular el gol legal para que el palagana medio se alegre por algo, digo yo. Alguna alegría tendrán que tener las criaturas que van a Nervión cada dos semanas a reunirse, como si fuera aquello sevillistas anónimos, para decirse que, efectivamente, son palanganas. Oigan, lo primero es reconocer los problemas que tiene uno.

“Hola, soy Manolo. Y soy palagana”. “Hola, Manolo, nosotros también somos palanganas, no hay nada de qué preocuparse, tiene solución”. Desde aquí todo mi apoyo.

Los pobres… Yendo al psicólogo “mire, vivo a la sombra del beticismo”… En la escuela “lo siento, soy palangana”… En el trabajo, mustio, teniendo las manos llenas de cosas materiales (los cacharros esos que da la UEFA todos los años y que no va el Betis por no irritar al personal), sin ser del Betis. Yendo a comprar el pan, que te ven la cara y te lo dice la gente: Qué, ¿palangana, no? Y ellos avergonzados: Pues sí, mire usted, deme una viena. Tome, buen hombre, tome, que ya tiene usted con lo suyo.

Yo quiero, desde aquí, decirle a los y las palaganas que habitan la zona (¿Ven ustedes? si me hubiera referido al beticismo hubiera dicho “béticos y béticas del universo”, lo que tienen las cosas estas, que hay que reducir espacio), lo que decía: Quiero decirle a los y las palaganas que habitan la zona que no todo el mundo podemos ser béticos. Que no se cabe. Que son cincuenta euros sin copa. Alguien tiene que ser de otros equipos, mire usted.

Ay… Esa pobre gente que no es del Betis… Ay, por favor, qué pena, no me lo recuerden.