De cuando se me apareció Isabel II de Inglaterra

La Isa tiene un inglés que es muy de pueblo.

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Isabel II, con ganas de guasa. Europa Press

Estaba yo en la cocina haciéndome una cena ligerita por aquello de no engordar cuando se me apareció, ni sin comerlo ni sin beberlo, Isabel II de Inglaterra. Yo me pregunté, por cosas de la educación, por dónde carajo había entrado la señora. Afortunadamente, no lo dije en alto. Tú imagínate qué percal.

Y mirándome con esos ojos británicos coge la señora y dice: No, si… Al final… Al final vas a ver tú que va a pasar lo que pasó en Normandía.

No me sorprendió que sacara el tema de Normandía tanto como el hecho de que tiene un inglés que, en realidad, es muy de pueblo. Que tú lo oyes y dices: «tú serás muy monarca y muy de salir en la hermandad de The Puppy (versión británica de El Cachorro), pero tienes un inglés muy de pueblo, Isa.»

Yo la llamo Isa porque para eso se presentó en mi casa sin avisar ni nada, qué menos. Pretenderá que la llame Isabel Alejandra María, vamos. Se presenta en mi casa, que no me dio tiempo ni a recoger unas cosas que había dejado por medio, unas peras que me traje del frutero de la esquina que otra cosa no, pero las peras sí que las trae bien porque las coge él mismo de una huerta que tiene no sé dónde, y no la voy a llamar Isa. La llamaré como yo quiera, mirusté.

Ustedes no, para ustedes es Doña Isabel de Inglaterra y to lo suyo o, si quieren abreviar, Doña Isabel. Que para eso son ustedes unos plebeyos y unos pantuflas. Que se creen que tal y que cual, pero que vamos, plebeyos y pantuflas.

Total, que se presenta y dice aquello. Y yo me quedo como los de La la land en los Oscars. Que tú lo piensas y dices, «ea, pues a joer al parque como to la vida», pero qué caras, los pobres. Pues eso, que se presenta y suelta aquello por ese boquino que tiene que parece que son dos folios arrugados puestos de cualquier manera ahí a como salga.

Y le digo: Isa, tía, po si pasa lo de Normandía, po que pase. Y coge la Isa y dice: Po también es verdad.

Otra cosa no, pero la Isa si tú llevas razón, ella te lo dice.

Muy campechana no es, eso sí que es verdad. Es que aquí nos han malacostumbrado porque el Rey se iba de caza y avisaba y tal y cual: «Que me voy de caza, hala, ahí os quedáis, pobres, que sois unos pobres» y tú decías, pues hala, ahí te hartes, salao, que eres más salao que las pesetas. Con su yate por derecho y sus cosas de ser Rey de España. La Isa, ella es de otra manera, pero las cosas te las reconoce.

Y controlada que tiene su casa, ¿eh? Otra cosa no, pero controlada sí que tiene su casa. Que se sabe hasta los pelillos que tienen los mayordomos. Dice que tiene tres, Juan Alfredo, José Gustavo y Emilio Fernando. Y los tres controlaítos, sin moverse. Ahí, pum. Paraos. Juan Alfredo, esto. Y ahí va Juan Alfredo, con to su delantal bien puesto y su bigote y sus avíos.

Eso es otra cosa que sorprende. Que en su casa nadie mete la mano, salvo la Camila esa, que yo también digo que busca lo que busca. Y coge la Isa y le dice: «Ay, gorriona, que te estás tú aprovechando de que a mi Carlos le gusta mucho la manteca colorá». Y coge la otra y le dice: «Doña Isabel, vamos a respetarnos por el amor de Dios que está el futuro de Inglaterra en juego.» Y la Isa: «Anda, tira, que me tienes con el futuro de Inglaterra que es que de verdad que no sé cómo te aguanto. Futuro de Inglaterra, ni futuro de Inglaterra. Como si yo me fuera a morir. ¿Yo me voy a morir ni nada, con toas tus castas? ¡Yo aquí de perenne! ¡Que me cago en todo!»

Y de ahí lo de Normandía, que le pone muy nerviosa a ella el tema del futuro de Inglaterra porque ella dice que ni se muere, ni abdica, ni hostias en vinagre. Ella se toma su gin tonic de las cinco, se ve su documental de la dos, y hala, a gobernar to aquello. Desde que era bien chica, vamos. Te lo digo yo, que estuve allí.

Para la gente cultivada: El artículo sale en versión original el próximo miércoles, por si alguien quisiera leerlo en lengua shexpiriana.