Ara Malikian celebra la música en Madrid

Ara Malikian llenó anoche a una Plaza de las Ventas que acabó sacando el pañuelo ante una actuación inolvidable

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Andalucía al Día, Ara Malikian
Ara Malikian

¿Hay gente más talentosa que Ara Malikian? Sí. ¿Mejores compositores? Claro. ¿Mejores intérpretes? Desde luego. ¿Entonces, qué? Lo que no hay es talento para democratizar el violín, cosa que al músico libanés le sobra. Uno escucha las composiciones para violín y no llega, cuesta porque no se entiende y la ignorancia es osada: Ara Malikian te lo pone a huevo, ahí está el éxito. Te hace la música clásica sencilla y comprensible y eso es maravilloso.

En Madrid ha celebrado que la música existe. Y ha celebrado el Mediterráneo y nos ha mostrado sus cuatro puntos cardinales: Él es del Oriente Próximo, su música es originaria del norte de África, Vivaldi era de Italia, y Paco de Lucía y Lola Flores (¡ha tocado pena, penita, pena!) eran andaluces. A todos los ha tocado, con sorpresas inexplicables como una versión de kashmir (Led Zeppelin) o de Life on mars (David Bowie) -la versión de paranoid android de Radiohead ya la conocíamos-, ambas con ese aire mediterráneo tan calentito…

…Y eso que hacía un frío de tres pares de violines anoche en Las Ventas, ha sido lo único incómodo de todo el concierto. Las intervenciones monologuísticas de Malikian entre pieza (pieza, canción, copla… lo mismo le da) y pieza se hacen livianas y simpáticas. Como sus movimientos al más puro estilo Young, guitarrista de los ACDC, cuyo espíritu le posee por momentos.

Y es que es listo, el jodío. Sus composiciones se basan en la nota dominante, en la subdominante y a casa, así de simple, pero él sabe elegir y eso es casi tan importante como ser óptimo. Se saca partido. La mujer del César no tiene que ser buena, tiene que parecerlo; y ante miles de personas salir con una orquesta y un violín (con toda la pretensión que eso trae consigo) y hacer que la gente acabe bailando es de ser listo para rato y de tener un talento sobrenatural.

¿Son buenas sus interpretaciones? Sí, eso sí, los hay mejores, pero su talento es muy reconocible. Su interpretación de Bach ha sido hipnotizante, sus arreglos al pop y al rock’n’roll son fabulosos y sus interpretaciones de Zyriab y Pena, penita, pena son tan originales como exquisitas. Entiende la música, va más allá de lo que es una partitura y desgrana el sentir que se muestra entre nota y nota, y eso lo transmite a un público que no tiene más que entregarse.

Malikian acerca el violín a cualquiera, es un demócrata de lo intelectual; un humano en el buen sentido que saca lo hermoso de lo vulgar y lo transforma; un posmoderno adorable y un músico solidario: No sólo porque el concierto empieza con un llamamiento sobre los refugiados, sino porque acaba con toda la orquesta en el sitio del concertino saludando a la popular, llevándose el mismo aplauso gigantesco.

Ha sido, en definitiva, una noche inolvidable. Volveré a ver un concierto en el que haya una orquesta, de eso estoy seguro, de lo que no estoy tan seguro es de que haya tanta gente y de que el artista consiga que la audiencia salga del concierto con unas ganas locas de seguir profundizando en esa flor que antes no se le había abierto: La música clásica.