Ignorar el cinismo

304

Tal vez sea injustificado el sentimiento antiyanki de muchos de los ciudadanos de nuestro país, sobre todo de esos ciudadanos que, cada vez que tienen ocasión, echan en las urnas una papeleta de un partido de izquierdas. Porque la gente de bien, los hombres de provecho, no votan a los que figuran en candidaturas que quieren acabar con la familia, con las buenas costumbres y con la propiedad privada.

Por eso, antes de que desde el Imperio (entiéndase Estados Unidos de América del Norte, o sea USA) se restablecieran relaciones comerciales con Venezuela, y permitieran a los demás países hacer lo mismo, sobre todo en la selva del petróleo, las grandes multinacionales del ramo dedicaron todos sus esfuerzos en dejar claro que era por el bien de la economía mundial, que no de sus abultadas cuentas, ya que la economía del universo corría el riesgo de colapsar, y eso era muy perjudicial para todos los ciudadanos de este planeta. ¿Qué tiene que salir un Sr. Secretario de Estado de USA para dar credibilidad al fin del bloqueo comercial decretado por el gobierno americano?, pues pone su cara, a distancia y por TV para que no se la partan, y se justifica por activa, por pasiva, de lado y como sea necesario, la bondad de la medida desbloqueante.

¿Que usted no ha escuchado la noticia en los medios de comunicación españoles? Es que no tiene tanta importancia como para que los ciudadanos se enteren. La manipulación de la opinión pública y el cinismo empleado deben haber creado escuela. “Miren ustedes, que ya don Nicolás Maduro no es malo”, nos vino a decir el portavoz oficial al efecto americano, “el Sr. Maduro ha entendido que los ciudadanos del mundo no pueden estar sin petróleo, se ha convertido y ya no es la personalización de Belcebú”. Y es que, ahora sí, el petróleo y el gas venezolanos son muy buenos; “además de que la generosidad y el altruismo del mandatario venezolano han quedado patentes. El gobierno venezolano, ya es democrático”, ha dejado de ser la plaga demoníaca de hace unas semanas, cuando cometieron el error, casi infantil, de votar en la ONU a favor de Rusia.

No sea usted, amigo lector, mal pensado: no es cuestión de mercantilismo. ¿Que las grandes petroleras americanas, dominadoras del mercado mundial se van a forrar a costa de ese desbloqueo? Eso es algo de menor rango, lo importante es que los ciudadanos van a poder seguir disfrutando del “bendito y paradisíaco estado del bienestar”. De mercantilismo nada de nada, todo es en beneficio de la humanidad, bueno al menos de una parte ínfima de la humanidad, de esa parte que se oculta tras las siglas de la gran banca judeo-americana. También puede que haya influido esa “cultura” tan propia del sistema americano, y de algún que otro país europeo, originario del credo religioso presbiteriano que dio origen a la doctrina económica basada en sus fundamentos.

Por cierto que en España los acérrimos detractores de Maduro, causantes incluso de varias denuncias judiciales, presentadas a bombo y platillo y con asistencia de todo el universo televisivo, archivadas por la judicatura sin que hayan tenido consecuencias para los falsos denunciantes, también se callan. Ni una palabra en contra de las “órdenes” del Imperio USA.

Y viene a cuento todo lo anterior porque Putín y los suyos han cortado el suministro de crudo y gas al resto del mundo, aparte de atacar, eso ya es secundario, a un país soberano al que acabarán destrozando ante la calculada semi pasividad de la comunidad internacional.

… mientras tanto China en el limbo de los justos.

Claro que no importa que Venezuela fuera una dictadura COMUNISTA y BOLIVARIANA, el desbloqueo está más que justificado porque, también firmaron tratados de colaboración Hitler y Stalin… y es que a veces la «política» es así de caprichosa, o tal vez de desvergonzada.