Ayusadas van y vienen

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No me queda otra, tengo que reconocerlo: la Sra Ayuso es mi debilidad. Porque, a ver díganme: ¿qué sería de nosotros, pobres e ignorantes ciudadanos de “provincias”, sin las “ayusadas”. La vida sin la Sra. Ayuso estaría falta de color, de esa chispa de gracia, de esa socarronería tonta, de esas catetadas suyas tan capitalinas, de la payasada diaria que nos hace reír a carcajadas mientras decimos al contertulio lo de que “esta señora es que no da para más, pero, eso sí, nos reímos mucho con ella”.

Tal vez lo que podría pasar es que la Sra. Ayuso no sabe realmente cuál es su trabajo, en qué consiste ser Presidenta de una Comunidad Autónoma. O quizás que los palmeros que la rodean, la tienen tan ensimismada con sus halagos que piensa que la hornacina madrileña se le queda pequeña y necesita una ampliación, aunque sea a base de poliespán y purpurina al que se le pegarían unas cuantas estrellas (eso sí, muy azules) a modo de bandera de los madriles (y si de paso se le añade un oso y un madroño, miel sobre hojuelas). Es que eso de divinizar a las estrellas de la derecha está muy de moda, aunque la estrella esté tan en el limbo (y con un hervor de menos) que no sabe ni siquiera dónde pisar (si no que se lo pregunten a los sempieternos acompañantes del Sr. Feijóo).

Lo que ocurre es que la Presidenta de Madrid se confunde de término: ella, en el fondo, aspira a ser Presidenta de todos los españoles. “Todo se andará”— le dice el Rodríguez de turno. Y es que la Sra. Ayuso es incapaz de discernir que le falta capacidad intelectual, o nivel de inteligencia para aspirar al máximo estrado de la política nacional (no confundir ser listo con ser inteligente). Claro que pensará que si el Sr. Rajoy fue Presidente del Gobierno…

Cada día estoy más convencido de que si no fuera por el jefe de la cuenta de Twitter la Sra. Ayuso, se desvanecería cual fatuo pedo de perrillo faldero.

Pero no. Sería bueno que el Rodríguez de turno, por mucho que se le llene el bolsillo con la nómina mensual, debería sacar de su error a esta Sra. y dejarle claro que sacar un perrito diariamente a hacer sus cositas, no cuenta como méritos para aspirar a sentarse en la cabecera de la mesa del Consejo de Ministros y que debería conformarse con seguir siendo la quitatortas a nivel autonómico de los que de verdad mandan en Madrid. El jefe del Twitter de la Sra. Ayuso debería hacerle ver que los efluvios de las caquitas y los pipís del perrito de la Sra. Marquesa, han debido dañar su cerebro y no puede hacer por ella más de lo que está haciendo porque se le notaría mucho si llegaran a ponerla algo más arriba.

Que nadie se confunda: realmente el que tiene los colmillos retorcidos, y la bilis revuelta, es el jefe de Twitter de la Sra. Ayuso, a ella no se le puede pedir más, pobrecilla. En mi pueblo hay un dicho muy socorrido y que viene muy bien al caso: todos los tontos tienen muy mala leche.