¡Nada nuevo bajo el sol!

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Empieza la precampaña en Andalucía, una de las comunidades autónomas, aunque le pese a algunos, de más peso político y más influencia en el panorama nacional, es decir, de España. Tanto es así que los 61 diputados andaluces en el Congreso, el 17% de la Cámara, en más de una ocasión han sido determinantes para la formación de gobiernos, y en la mayoría de los casos, gobiernos que, vuelvo a insistir en la valoración aunque les moleste a muchos, han sido gobiernos de progreso para este país, mejor dicho, para la mayoría de la ciudadanía de este país.

Los andaluces, en las próximas elecciones autonómicas, nos encontramos ante un dilema: elegir a los menos malos, que es muy distinto de elegir a los mejores (aunque posiblemente el problema sea común al resto de los votantes españoles e incluso europeos). Nos enfrentamos a la disyuntiva entre elegir a los que menos nos engañen, a los que menos nos mientan y a los que menos nos perjudiquen o seguir eligiendo a los que defienden los intereses de una minoría. Si a ello añadimos la posibilidad de que un partido como VOX pueda formar parte del Parlamento Andaluz, es para sentir pánico o encomendarnos a la Santa Compaña, por aquello de que pone en fuga a todo bicho malo, porque no es cuestión de banderas de España, sino de posturas impresentables y defensa de temas indefendibles. Sería un mal síntoma que VOX lograra tan siquiera presentar listas en las elecciones autonómicas de Andalucía.

Históricamente, los resultados de los comicios andaluces siempre han sido el trampolín que el PSOE ha utilizado para llegar al poder de la nación. No hay perspectivas de que en esta ocasión no se repita el éxito de la formación del Sr. Sánchez, es más pudiera darse el caso de que aumentara la distancia actual en Andalucía. A ello contribuye que el resto de las formaciones políticas, sobre todo de la derecha, considera el territorio andaluz como cortijo de segunda clase (dicho sea como valoración política) y destina a segundos espadachines a batirse el cobre. La derecha española nunca han apostado de verdad por nuestra tierra, y los andaluces no somos tontos, aunque ellos lo crean. De ahí el éxito de las listas del PSOE. Ya se sabe el dicho: “En el país de los ciegos el tuerto es el rey”

Si añadimos la división actual de los partidos de derechas, el panorama que se presenta a los conservadores es bastante oscuro. Los resultados pudieran dejar en el limbo a un buen abanico de sus actuales diputados, incluso alguno con bastante peso, si se cumplen los augurios que circulan por los pasillos de la política andaluza. Y el acceso a la luz de alguna que otra vaca sagrada de la derecha más rancia que ya se había dado por desaparecida de escena: ¡la vuelta de la caverna!. La oferta de la derecha se presenta con tres alternativas: PP, Ciudadanos y VOX. ¡Cosas veredes!, que diría el clásico.

No es ninguna novedad por otro lado, el fraccionamiento histórico de la izquierda, aglutinada en los últimos años en dos tendencias, la socialista y la comunista, esta última reconvertida mayoritariamente en la coalición liderada por Podemos. La bipolarización de la izquierda tradicional, PSOE y la coalición IU-PODEMOS, ha consolidado un espacio electoral casi independiente y poco dado a la osmosis de voto, lo que da como resultado, en la práctica, el mantenimiento de los votantes de izquierda, la consolidación de ese espacio político.

El anuncio de no apoyo a Susana Díaz por parte de Ciudadanos no se lo ha creído casi nadie, por mucho que de su líder nacional, el Sr. Rivera, lo haya hecho a bombo y platillo y se haya repetido hasta la saciedad, por el casi desconocido y camaleónico líder andaluz de la formación naranja, don Juan Marín. C’s tiene poca credibilidad en este campo de los apoyos donde ha venido prestando sus votos al mejor postor: en Andalucía al PSOE, y al PP en Madrid (en el Parlamento de la Comunidad de Madrid), en Murcia y en el de España también. Esos bandazos, por mucho que se esfuerce en negar el Sr. Rivera y sus satélites, más tarde o más temprano, se pagan.

La posición luciendo palmito de C’s de no apoyar a la candidata del PSOE en Andalucía, puede producir ante los andaluces un efecto perverso para los naranjitos: “van a hacer lo mismo que hacen en España, apoyar a la derecha” No podemos olvidar que no sólo están manteniendo al PP en Madrid y en Murcia, sino que en el Parlamento español siempre se han alineado con la formación conservadora, y todo ello a pesar de las sentencias y de las imputaciones por los numerosísimos “casos aislados” de corrupción. Máxime cuando el sentido común de los andaluces les hace ser pragmáticos y ven normal que las formaciones se entiendan mejor con los de su misma tendencia: la derecha con la derecha y los de izquierda con la izquierda. O sea, que Ciudadanos apoyará incondicionalmente al PP. ¡Nada nuevo bajo el sol!. Con ello el Sr. Rivera y los suyos consiguen que para la ciudadanía, quede claro que no existe el centro tan ansiado, cacareado y prometido por C’s.

Y ante todo este panorama: !Elecciones habemus!