El baloncesto sin Juan Carlos Navarro, esa anomalía

El hombre que inventó un tiro

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Juan Carlos Navarro en un partido contra Argentina. EP

Juan Carlos Navarro se retira de la selección. He perdido el contacto con la liga ultimamente, ni siquiera estoy pendiente del Betis, otrora llamado Baloncesto Sevilla. Queda lejos cuando tenía sentido animar al Caja. Dani, el hincha del grupo (alguna vez he hablado de nuestro particular equipo) nos mantiene un poco al día. Navarro ha estado paseándose por las canchas este último año. Necesita descansar.

Quedan 22 minutos para que empiece el partido. Estoy intentando hacer memoria, ¿Cual es el primer recuerdo que tengo de baloncesto? ¿Algún highlight de la NBA?, demasiado confuso. Aquella final de Copa que el Caja (suena prehistórico decir Caja refiriéndose al Betis de Baloncesto) perdió contra el Barcelona. Era la temporada 98-99, no recuerdo quién jugaba de 2, ni de 4.

Aquella Copa del Rey de la temporada 2.000-2.001

Recuerdo el salón de mi casa, la recibe un bigardo de dos cientos dieciséis centímetros, flaco y barbilampiño. Está por detrás de la línea de tres puntos, tira (¿Pero qué hace este loco?) y entra. Pau Gasol estaba por proclamarse MPV del campeonato. Esa Copa del Rey la recuerdo mejor. De aquella en la que el Caja quedó subcampeón recuerdo el bar, lleno de gente, poco más.

Pau Gasol y Juan Carlos Navarro. Youtube

Además de Pau Gasol, un chavea más bajito con cara de listo hacía como que corría. Corta a canasta, alguien (no recuerdo quién), se la pasa. Recibe, bota encarando al pivote rival y, en vez de intentar driblar, lanza por encima y nace el mito. Juan Carlos Navarro acaba de inventar una forma de tirar a canasta hecha para nosotros, los desheredados del baloncesto, los enanos.

Algo más tarde, unos cuantos chavalines de clase nos apuntamos a Baloncesto en el colegio. Empezamos a ir al Caja más a menudo. Cuando venía el Barcelona, Navarro se enfrentaba a Slanina, un lituano con buenas formas. Un jugador de esos de clase media. Aprendíamos a entrar a canasta, es más difícil de lo que parece, sobre todo por la izquierda. ¿Hubo alguien que no imitase aquel tiro en las ruedas de calentamiento?

Bodiroga – Navarro – Jasikevicius

Aquello asustaba. El público en Sevilla es difícil para el baloncesto, siempre lo ha sido, lo nuestro es el fútbol, me incluyo. Por eso el Caja tenía que regalar entradas a las escuelas de baloncesto, fuimos gratis muchas veces. Vimos jugar a aquella triada: Bodiroga, Navarro y Jasikevicius. Aquello era otra cosa. Lo de Bodiroga era magia, un tipo de 2,05 que hacía lo que le daba la gana. Como Magic Johnson, pero en Yugoslavo, con más mala leche. Y Navarro seguía haciendo aquello, y nosotros pasamos al instituto y seguíamos intentándolo. De vez en cuando salía y lo celebrábamos como si fuera una cuestión de ser o no ser.

Al otro lado del planeta, Bryant explotó. Ya era cojonudo cuando jugaba con O’ Neill, pero se llevaban mal entre ellos, según dicen. Él agarraba la pelota y atacaba, pero se paraba y salvaba el tapón del rival con un prodigio técnico: saltar hacia atrás. Aquello no estaba hecho para nadie, necesitábamos algo más profano. Tan sólo Dani aprendió a hacerlo con cierta soltura. Seguíamos con las bombas, cada vez nos salían mejor aunque todavía estábamos lejos de ser solventes. Los pivotes pararon de crecer, desafortunadamente para algunos, nosotros también.

“Navarro de tres…”
Juan Carlos Navarro en los Memphis Grizzlies, EP.

Llegó el día en que éramos capaces de tirar de tres. Sobra decir que otra cosa era encestar. Entonces nos empezamos a fijar en que Navarro también hacía una finta de tiro insalvable, como la de Bryant, pero con tranquilidad. Bryant no puede evitar ese aire de hip-hop. Empezamos a imitarle, él se va a la NBA, echa un par de años y se vuelve, aquello no está hecho para la calma y el buen gusto. No nos salía la bomba, imagínense la finta de tiro tras la línea de tres.

 

Ninguno de los allí presentes, salvo alguno, pasaría jamás de las pachangas. Cayó el mundial, y eso que Gasol se rompió el pie jugando contra Argentina, sino recuerdo mal. Navarro se salió. Luego vinieron más medallas, más baloncesto. La pregunta fácil de “si saben que lo va a hacer, que no hace otra cosa, ¿Cómo no se preparan?”, nadie ha respondido todavía.

Va a empezar el último partido de Navarro con la selección. ¿Se acuerdan de la selección de baloncesto sin Navarro? A lo mejor el ya clásico “¡Eso son pasos!” en algún partido contra los Estados Unidos y poco más. Recordar el baloncesto sin Navarro para los que no pasamos de los treinta nos es complicado. Somos una raza baloncestística distinta, fíjense cuando pasen por delante de una pista, somos la generación que ve a alguien sensiblemente más alto y, como si tal cosa, le encara y le intenta tirar una bomba… Como si fuera sencillo. Rara vez entra, todo sea dicho.