Betis: vuelven la incertidumbre y el hedonismo de Curro

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Curro Romero, si eres del Betis sabes porqué es la foto de portada de este artículo.

“¿Y cómo ves al Betis?”, pregunto en todos los foros que puedo. Respuesta: “Pues no lo sé”. Menos mal -pienso- por un momento pensé que el Betis iba a dejar de ser el Betis. Bien lo dijo Malacara en un tweet que tuve el honor de protagonizar: el Betis es como un melón: no sabes cómo te va a salir.

El Betis de Curro

Mi amigo José Manuel es taurino como él solo. Dice que en Sevilla nos gustan tanto los toros como la ceremonia. Llega, dice él, Morante en el Domingo de Resurrección, se enciende su puro y cuando enseña el capote se escucha: “Ooooh…” Y seguidamente: “Toc, toc…” La baba del público cae como la lluvia en el cemento de la plaza al ver que el torero lleva en su herramienta principal la cara del Cristo del Gran Poder. Y ese puro que parece la porra de un Guardia Civil, con esas patillas que son raciones de queso viejo y ese capote, en su conjunto, hace el deleite de la aristocracia hispalense que, por otra parte, es tan suya. Y luego la corrida saldrá como tenga que salir pero, ¡qué patillas, qué puro y qué capote llevaba Morante!

¿Será que esa escuela taurina está en una bacteria abundante en las tuberías de Sevilla y cada vez que bebemos agua del grifo nos la bebemos también a ella? El Betis de café, copa, puro y “ole” es una realidad tan pueblerina como burguesa. Nos gusta ganar (naturalmente), pero disfrutamos de la trama tanto como del desenlace, que nos gusten o no los toros es una circunstancia.

¿Será Fekir de San Bernardo?

En un sarao improvisado, José Manuel dialogaba sobre la tauromaquia contemporánea. “¿Y conoces a tal o cual?”, le preguntan. “Sí, claro”. “¿Y qué te parece?” José Manuel se toca la barbilla y reflexiona el término adecuado. Él, que no es bético aunque vino a Milán “por el ambiente”, observa que no hay porqué elegir entre el arte y el valor. Seguramente por eso vino a Milán. Sin que me gusten los toros, conozco a José Manuel lo suficiente como para saber qué pensó cuando le hicieron esa pregunta: A ese torero le pasa que no es de San Bernardo.

“¿Y qué te parece Fekir?” le pregunto a Alfonso, que está escribiendo en el whatsapp. Luego se para. Vuelve a escribir. “Alfonso está escribiendo…” Finalmente me manda un mensaje de voz donde la voz no es firme. “Es… Un jugadorazo”. Con el tintineo de su voz deja caer que hay una pregunta que hacerle: “Pero…” Y dice: “Pues lo de siempre, todo depende de lo que le guste la Feria”. 

José Manuel dice que el torero de San Bernardo es exquisito por naturaleza, pero anguloso, raro, difícil de despertar. A este respecto, usa términos muy parecidos a los que he escuchado de Fekir. En cuanto al Betis, el año pasado fue una mala temporada de Curro, es decir: Qué mal lo pasamos, pero cómo disfrutamos en aquellas corridas de Milán y Barcelona. El Curro Betis, amigos y amigas. Tan imperdonable como delicioso. 

El Betis empieza hoy la Liga con un objetivo trémulo: Dejar de ser un equipo hecho para el hedonismo. En cualquier otra ciudad sería sencillo, pero el Betis juega cada dos domingos en Sevilla y eso, ya sea en los toros o en el fútbol, le modifica el ADN a cualquiera. En cualquier caso -ustedes y yo lo sabemos-, volveremos a estar ahí porque manque pierda significa manque pierda… Y porque nos gusta mucho lo que nos encanta.