Blas de Lezo

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Andalucía al Día, José Campanario

De vez en cuando hay que ver la vida desde la óptica del humor. Y para muestra, como dice el aserto, un botón: La Armada Inglesa ha decidido poner nombre a un nuevo buque escuela recién construido; para ello ha pensado contar con la opinión de los ciudadanos y ha organizado una encuesta-votación en los distintos foros. Hasta aquí nada anormal, bueno lo de contar con la opinión de los ciudadanos, al menos en nuestro país, como que no es muy frecuente.

Pero surge la picaresca, la tunantería o el pitorreo, como cada cual quiera calificar a la idea de un chico español (radicado en Cataluña) que propone que la nueva nave se llame nada más y nada menos que BLAS DE LEZO (https://nameourship.nerc.ac.uk/?id=kfVCA49L). Aduce el proponente que fue un marino gran impulsor de la investigación submarina en Inglaterra. Y lo cierto del caso es que lleva toda la razón. Vayamos por partes: Blas de Lezo fue un marino español que, como militar, fue un auténtico azote para la marina inglesa.

Veamos algunas, solo un par de ellas ya que son muchas y variadas, de estas gestas: corría, aproximadamente, el año 1710 cuando Blas de Lezo, teniente de navío a la sazón, se enfrenta con una docena de barcos enemigos (ingleses) a los que vence, a pesar de su notoria inferioridad, gracias a su sentido de la estrategia. El Stanhope barco que capitaneaba la flota británica, mandado por Johm Combs, tiene que rendirse ante el ataque demoledor del navío gobernado por el marino español que lo aborda sembrando el pánico entre la marinería del Stanhope. Blas de Lezo fue ascendido a capitán.

Más tarde, el rey decide ascenderlo a teniente general de la Armada, regresando a América con el empleo de Comandante General de Cartagena de Indias.

La arrogancia del almirante inglés Edward Vernon, al conquistar Portobelo, se materializó en un desafío al español Blas de Lezo al que éste contestó como en él era habitual: poniendo los huevos encima de la mesa «Si hubiera estado yo en Portobelo, no hubiera su Merced insultado impunemente las plazas del Rey mi Señor, porque el ánimo que faltó a los de Portobelo me hubiera sobrado para contener su cobardía”. Y a Cartagena que se fue el inglés con sus 186 naves y casi 28.000 combatientes para tomar la ciudad, lo que se prometía a sí mismo como un paseo ya que los hombres de Blas de Lezo no pasaban de 3.000 más 600 indios flecheros y seis navíos de guerra.

Tan felices se las prometían los anglosajones, que hasta acuñaron una moneda conmemorativa ante la inminente victoria, y que tuvieron que guardar ante la humillante derrota sufrida por los hombres del almirante Vernon. No sobrevivieron más de 8.000 de los combatientes ingleses, siendo exterminada su flota de la que se salvaron unos 6 navíos.

De ahí la justificación del chico catalán al proponer a Blas de Lezo para nominar la nueva nave de la Armada inglesa por sus méritos como gran impulsor de la investigación submarina en Inglaterra. Guasa y socarronería no le faltan. La pena, para la armada inglesa, es que no podrán poner a su nave el nombre de tan insigne marino español ya que hay una fragata de nuestra marina que le hace honor a su memoria.

A estas horas (9 de la mañana del 29 de marzo de 2016) son casi 48.000 los votos recibidos por la propuesta del joven español. ¡Desde luego el papelito de la armada inglesa está siendo de lo más lucido!

Me recuerda una anécdota que me sucedió en París, mientras visitaba el Arco del triunfo con un amigo francés. Le comenté que allí estaban todas las victorias de Napoleón, pero las derrotas que tuvieron, al menos en España, no se veían por ningún lado. La respuesta de lo más chauvinista: “es que aquí solo están las victorias”. Un tanto de eso debe pasar a los ingleses, o que son tan ignorantes que no conocen ni su historia. Prefiero pensar lo primero.

Por cierto la frase preferida de Blas de Lezo era que “un buen español debe mear siempre en dirección a Inglaterra”.