Cada mochuelo a su olivo…

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Foto Europa Press (archivo)

… que se decía cuando yo era un chaval.

Porque los electores, en Andalucía han hablado. Alto y claro: se pide, se exige, un gobierno de derechas en Andalucía. El tan deseado, repetido y solicitado cambio ha sido escuchado por los andaluces y, accediendo a los deseos de los líderes de la derecha, los andaluces han otorgado la confianza a los que se la pedían: a los partidos de derechas.

Parece que los líderes de nuestra hispánica derecha no habían medido bien las consecuencias, los riesgos que conlleva toda aventura, y no contaron con que se les metiera una cuñita por la derecha (la derecha de la derecha). Es indudable que los electores de esta tierra, han hablado sin que haya lugar para dudas, sin dejar libertad a las interpretaciones, al libre albedrío de voluntades interesadas, y quieren un gobierno de derechas en Andalucía, o dicho más clarito: que se ponga de acuerdo toda la derecha (Vox incluido) ¡Estos andaluces son así de “joíos” y se gastan esas bromas! Pues nada, como se dice en mi pueblo “al que le oca, le oca”.

Tal como ha quedado el patio, no puede buscar esta derecha el apoyo de la izquierda. Eso de pedir la abstención, no es de recibo. ¿Que se busca la foto de derecha “civilizada y moderna”? Pues éso hay que trabajárselo. Ahora, lo que toca es negociar con VOX y hacerse la foto con el ex-juez Serrano. Les toca ejercicios de abdominales a los Sres Bonilla y Marín, hasta conseguir “la tableta de chocolate”, y aparecer en al foto de familia con la sonrisa de oreja a oreja. Algunos estamos esperando la instantánea para reírnos un rato: el Sr. Bonilla en el centro, el Sr. Marín a su izquierda y el de VOX a la derecha (ese es el reparto lógico, el que cada cual se supone que quiere)

Porque buscar que la izquierda, las derrotadas hordas susanistas, el susanismo en propia terminología de campaña de los conservadores (PP-C’s-VOX), aparte de indecente y un contrasentido, es una conducta nunca puesta en práctica por la derecha (salvo el acuerdo interesado de Ciudadanos con la propia Susana Díaz, a la que ahora el Sr. Marín repudia), sino todo lo contrario: la derecha siempre se ha entendido. Todos recordamos las maratonianas reuniones, renuncios, descalificaciones, dimes y diretes que hubo para negarse los chicos de Rivera a votar la investidura del Sr. Sánchez. Claro que votar a favor del candidato del PSOE, hoy Presidente del Gobierno por poco tiempo según parece, era votar abiertamente contra un PP corrupto y condenado por los tribunales. ¡No se pueden hacer esas cosas a la familia!

La derecha no puede buscar el apoyo de la izquierda en Andalucía, ¡no es de recibo! Después de 40 años de gobiernos del PSOE, los electores han dicho que quieren que gobierne la derecha. Y hacer otra cosa es sencillamente indigno, vergonzoso y fraudulento. No echen ustedes, señores del PP y Ciudadanos, la responsabilidad a otros, la responsabilidad es suya. Les toca ponerse de acuerdo con VOX. ¿Que no les gusta esa compañía? Ese es su problema. Da la impresión de que al Sr. Bonilla y al Sr. Marín les tiemblan las piernas, les entra la nerviosera y no saben cómo evitar que les salgan los colores cuando se tengan que hacer la foto de familia con la gente de VOX. Pues, nos repetimos: “al que le oca, le oca”. ¿Será que les da vergüenza de los “primos hermanos” ?

También puede ser que PP y C’s no se vean capacitados para gobernar. ¡A ver si va a resultar que el tan deseado cambio en nuestra tierra, pedido machaconamente a bombo y platillo por C’S y PP, era algo de cara a la galería, con la boca chica, para quedar bien y esperando que no se diera el vuelco electoral.

Lo de tener malas compañías de viaje suele pasar factura, pero ese es el juego y la responsabilidad otorgada por los andaluces a PP y Ciudadanos (no olvidemos a VOX, a pesar de que los correligionarios del ex-Juez Serrano, alter ego de don Santiago Abascal, tiene ribetes de libreto de opereta trasnochada).

Pues nada, lo dicho Sres. Bonilla y Marín: que estamos esperando.

Por cierto, que doña Susana debiera tener un poco de compostura, hacer gala de clase y estilo, que no de “postureo”, y largarse a los cuarteles de invierno, seguro que no le falta alguna que otra puerta giratoria por la que hacer mutis.