Carlos ‘Ratón’ Pérez, la nueva promesa del boxeo profesional español

“Yo siempre digo que mi ventaja es el descanso del rival”

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Le empezó a entrar el ‘gusanillo’ del boxeo al ver a su hermano practicarlo en el gimnasio. Contaba con tan solo 13 años, y por aquel entonces no podía ni imaginar que se dedicaría a este deporte de manera profesional. Carlos Pérez Jaén, alias ‘Ratón’, recuerda de manera muy nítida su primera competición, el 28 de octubre de 2003. Le llamaron para boxear en Huelva en el Pabellón Las Américas, su contrincante, Boris Rivero.

“El boxeo va por pesos, hay 11 pesos y yo empecé en la categoría más baja. Pesaba 48 kilos, era el peso minimosca, el más pequeño que había. La sensación fue increíble. Estaba más nervioso en la segunda pelea que en la primera”, nos cuenta Carlos.

Como amateur ha sido tres veces Campeón de Andalucía (2007-2008-2009), Campeón de España en la Categoría Élite (2009) y medalla de bronce en un Torneo Preolímpico con la Selección Española. “Nunca me imaginé ser profesional como soy ahora. Yo sabía que iba a ser aficionado, iba a tener mis combates, pero parecía que tenía como ‘un algo’ porque empezó a dárseme bien. Yo veía a los rivales y cuando salían no me golpeaban apenas. Decían que tenía la mejor cintura de toda Andalucía. De hecho tengo 107 peleas en total y, gracias a Dios, ningún corte en la cara. Es más, la gente que me ve me dice que no soy boxeador (risas)”.

Al ir pasando el tiempo veía que cada vez se le daba mejor, iba aprendiendo más, mejorando en los entrenamientos y ganando combates ante competidores más fuertes. De esta forma, hace un par de años se propuso pasar al boxeo profesional y ahora se dedica y “vive” de este deporte. “Aunque se gana dinero, al no haber un continuo de combates, resulta complicado mantenerte económicamente. A lo mejor boxeamos y nos pegamos dos o tres meses sin ningún combate. Afortunadamente, a día de hoy, he  firmado con una promotora que se llama Balearic Affair y estamos teniendo más peleas, cada mes o dos meses. Así que puedo decir que, más o menos,  sí que puedo vivir del boxeo”.

Entrena de lunes a viernes seis horas diarias y el sábado tres horas. “¿Duro? Esto es durísimo. Nosotros tenemos que hacer preparaciones físicas de carreras, de pesas, después hacemos entrenamiento de boxeo, hacemos sparring que es hacer guantes con otros rivales, etc.”

A pesar del gran esfuerzo físico y psíquico que se requiere para dedicarse a este deporte, Carlos afirma que se crece ante la adversidad. “Yo no es que tenga un ‘don’, sino que soy muy cabezón y entreno más que nadie. Siempre digo que mi ventaja es el descanso del rival. Cuando el rival está descansando, yo estoy entrenando. De momento, nunca voy a decir que no puedo con algo, querer es poder”.

En el plano familiar, rememora, como al principio, su madre, no quería que se dedicara al boxeo, “es normal, una madre no quiere que su niño sea golpeado. Además, recuerdo que decía: ‘este niño es muy presumido en cuanto le den un golpe en la cara lo deja’” (risas). Pero no fue así. Y el adolescente se convirtió en adulto convirtiéndose, sus padres, en un pilar primordial para su carrera. “Ellos me apoyan y saben que tengo que dedicarme a esto. A veces me dicen: ‘es increíble la fuerza de voluntad que tienes’. Llueva, nieve, caigan piedras del cielo, si ese día tengo que entrenar, voy a salir a correr, porque el día de la pelea, ese día me va a hacer falta. La gente me dice: ‘eres todo talento’, pero yo respondo, ‘el 90% soy entrenamiento físico, y ese 10% soy el talento que a veces se agranda ante un rival más fuerte’”.

Entre sus referentes, grandes figuras internacionales del boxeo como Mohamed Ali y Sugar Ray Leonard. Pero también, otro modelo a seguir, lo constituye su entrenador. “Hizo campeonatos de España profesionales, se pegó con tres campeones del mundo como Carrasco, Legrá y Velázquez, y para mí lo tiene todo ganado. Lleva conmigo 15 años”. Carlos se refiere a Manuel Carvajal, una auténtica leyenda del boxeo andaluz de la década de los sesenta, con una amplia trayectoria, que actualmente dedica su vida a entrenar a jóvenes púgiles en su gimnasio de Sevilla.

Su pelea más difícil, nos relata Carlos, fue con el malagueño Luca Giacon, actual campeón del mundo WBC plata superligero. “Cuando estábamos en neoprofesional estuvimos peleando y recuerdo que me costó la vida, boxeaba muy bien, muy en línea, era como yo, se movía, esquivaba, hicimos muy buen combate, y ganó él. Eso fue en el 2006, ahora somos buenos amigos y estamos en el mismo equipo”.

Cabe destacar que el director y fotógrafo sevillano Manu Trillo lleva haciendo un seguimiento de la carrera y vida de Carlos desde hace algún tiempo. “Hace unas semanas le pregunté por qué me había escogido a mí para hacer un documental sobre mi vida y mi profesión. Él me recordó que, en otra ocasión, donde estuvo entrevistando a distintos boxeadores, yo fui el único que le hablé del boxeo como deporte, fui el único que le respondí que amaba este deporte como se ama a una persona. Así que cada dos o tres meses, desde el 2008, quedamos y grabamos”.

Estamos seguros que dentro de unos años tendremos ocasión de ver esa evolución en la gran o pequeña pantalla. En esas imágenes, directas, robadas o furtivas, quedarán plasmadas muchas victorias, quizás alguna derrota, pero sobre todo quedará patente la gran persona que hay detrás del deportista, del niño que persiguió un sueño, al hombre que disfruta y lucha por lo ahora conseguido.