Carmen Vallecillo: “El debate es el medio, no el objetivo”

"Cada vez que me enfrento a un buen equipo creo que va a ser el mejor debate de mi vida"

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Carmen Vallecillo en el Mundial de Debate celebrado este verano en Córdoba.

Carmen Vallecillo es la coordinadora de la Escuela de Debate Cánovas, de Málaga, que forma parte de Cánovas Fundación. Es metódica, trabajadora… Da la impresión de que debate de una forma casi científica y habla de debatir como lo haría Simeone de jugar al fútbol: Equipo, trabajo, constancia… Dadas las circunstancias, lo primero era preguntar por la posición en la que “juega”.

(Ya saben que en debate académico hay cuatro “posiciones” -introducción, primera refutación, segunda refutación y conclusión-, pero si no se acuerdan, pulsen aquí para que los amigos de la Universidad Rey Juan Carlos se lo expliquen)

¿Qué es una refutadora?

Una persona que, aparte de saber lo que tiene que argumentar, tiene que saber lo que le pueden decir desde el otro lado. Es importante saber por dónde entrar porque, claro, no tiene gracia que te refuten y no tengas respuesta, en esto consiste. Entonces tienes que saber los huecos que tiene el contrario y los huecos que tienes tú para poder cubrirlos. Es un trabajo importante y, sobre todo, de equipo. Si tu equipo no te cubre desde el principio lo tienes muy difícil en una refutación. Sobre todo si eres refutadora dos. Normalmente, la refutadora uno de mi equipo es Bea (Picardo), que hace muy bien ese papel de cubrir todos los ataques que nos puedan hacer y, luego, salgo yo a terminar de hacer ese trabajo.

¿Cuál es la diferencia entre refutadora uno y refutadora dos?

Para empezar, cuando uno sale a la refutación uno, el equipo contrario no ha desarrollado toda su línea argumental, por tanto, si no han explicado todos los argumentos que tienen, tú no has podido ver todos los fallos. ¿Qué pasa? Que cuando llegas a la segunda refutación tú ya has visto en qué falla su línea argumental. ¿A qué se dedica, entonces, la refutadora uno? a refutar las generalidades del caso y a explicar todo lo que pueda de su línea argumental, de forma que le prepara el terreno de la argumentación a la refutadora dos, que explica bastante menos y refuta los argumentos del rival más a fondo.

O sea, que la refutadora dos tiene que improvisar más…

Bueno… De hecho la refutadora 1 tiene más dificultad para improvisar porque tiene menos tiempo para pensar dónde está el fallo. Entonces, sí es verdad que en la refutación 2 se ven más los fallos y eso da más margen a poder contestar, por eso se piensa que la segunda refutación es más improvisada, pero la refutadora 1 también improvisa mucho.

¿Por qué te llaman “la metralleta”?

(se ríe) Eso fue por un error de principiante. Yo empecé en la conclusión, pero se dieron cuenta de que lo refutaba todo y me acabaron pasando. Y como me pongo muy nerviosa y digo muchas cosas muy rápidamente, mi amigo Prados de CDU decidió que mi mote iba a ser “la metralleta”. Pero eso ya ha dejado de ser así… Más o menos…

¿Quién tuvo esa idea tan loca de ponerte en la conclusión?

Miguel Ángel Ruiz en el colegio. En el equipo estábamos Bea, otra amiga que tenía más pinta de refutadora que yo y, bueno, pues empecé de conclusora.

¿Qué es una conclusión y qué es un conclusor?

Bueno, yo sólo he hecho un torneo de conclusora, así que te lo debería decir Alejandro Pena, que es el maestro. Una conclusión es, por un lado, decir los aciertos que has tenido y los fallos que ha tenido el contrario; pero también remarcarle al jurado que la visión que tú has puesto sobre la mesa es mejor y que tu enfoque es el enfoque con el que hay que mirar el debate. Todo esto con palabras bonitas porque no puedes sacar ningún dato nuevo. Ahí sí que tienes que tirar de oratoria. Es el puesto que más oratoria requiere.

¿Cómo se mete una estudiante de medicina en debate académico?

Eso me lo pregunta mucha gente. Pues Miguel Ángel me cogió en segundo de bachillerato y yo siempre he sido la que está un poco loca… Cuando entré en la carrera todo el mundo me dijo que no me iba a dar tiempo, yo dije que, bueno, que ya lo veríamos. Siempre he sido a la que le dicen que no y responde “ya veremos”. Así que, ya ves, a mi hay muchas cosas que me gustan aparte de la medicina y el debate es una. Antes de estudiar medicina yo ya era debatiente.

¿Qué significa Miguel Ángel Ruiz para ti en particular y para la escuela de debate en general?

Esa pregunta es muy difícil (se pausa). Miguel Ángel es una persona que ha descubierto a mucha gente que hoy está en Cánovas. En particular conmigo, ha apostado por mí siempre. Creo que desde la Fundación Cánovas se le debe muchísimo a Miguel Ángel, más que nada porque no sólo apuesta por la Fundación como grupo, sino que apuesta por ti como persona. Miguel Ángel me ha dado muchas oportunidades y siempre ha estado ahí. Es una persona muy importante para la Fundación y para el debate en Málaga. Si eres una persona que quiere esforzarse, él va a apostar por ti y te va a enseñar cómo hacer las cosas o alguna forma de proceder.

El año pasado fuiste secretaria en la Simulación del Parlamento Andaluz (SIPA), ¿Cómo se vive una organización de Simulación política desde dentro?

Muy distinto. La responsabilidad es grande. Si falla un proyector, no es que esté fallando un proyector, es que está fallando SIPA. Me pasa lo mismo con mis niñas, a las que formo. Es un no parar. Pero a mí me ha encantado.

Yo creo que SIPA es la mayor escuela de debate que he visto, ¿tú qué piensas?

Que le falta la preparación previa de un debate para que lo sea, son cosas distintas. El componente humano previo a un torneo de debate no lo tiene SIPA.

¿Y eso se lo vas a sugerir a tu compañero José Luis González Porras, nuevo Presidente de SIPA?

No, yo creo que la SIPA está bien como está. No es una escuela de debate y no debe serlo. Entonces creo que esas diferencias están bien y es una experiencia que enriquece tal y como está ahora. La SIPA tal y como está a mí me gusta mucho.

A mí también. ¿Cómo ves a José Luis organizando SIPA?

José Luis es una persona muy desconocida, pero trabajando es una persona extremadamente responsable. Pondría la mano en el fuego por su SIPA, va a salir bien seguro. Es un tipo con muchas ideas, muy creativo y, la verdad, tengo muchas ganas de ir a la SIPA por José Luis, es un tipo muy serio y lo va a hacer muy bien como presidente.

¿Y el torneo de Cánovas cómo se te plantea?

Mejor que el del año pasado. El año pasado era la primera vez que estaba dentro de la organización y fue muy trabajoso. Este año conocemos a la gente y la gente está concienciada con el torneo. Hay mucho trabajo hecho ya. Este año el torneo va a ser muy interesante.

¿Qué diferencia a un buen debatiente de uno que no lo es?

El trabajo. Si trabajas, puedes.

¿Cómo entrena un debatiente?

Pues sobre todo yendo a torneos, aunque parezca irónico. Si te tomas el torneo como si fuera tu única meta, no avanzas, si te lo tomas como una experiencia más larga, sí. Debatir es el medio, no el objetivo.

O sea, que a debatir se aprende debatiendo.

Sí… y estudiando, y pensando.

¿Forma o fondo?

Fondo, siempre. La forma se puede mejorar o empeorar, pero al final lo que gana el debate es la línea argumental que lleves, ahí es donde pones tu marca y tus ideas. Esa es una parte muy importante y a veces esta parte se olvida en el debate. A las líneas argumentales habría que darle más valor.

Te sugiero un premio a mejor línea argumental.

¡Me encantaría! Lo que pasa es que eso es muy difícil.

¿Crees que la línea argumental es la diferencia entre Cánovas y otros clubes de debate? ¿Que esa es vuestra marca? Por ejemplo, Javi López (formador de debate) la trabaja muchísimo.

A lo mejor no es lo que más nos marca, pero es lo que intentamos que nos marque. A ver, a los tres años de entrenamiento en debate ya eres buena en forma, pero el salir con una línea argumental distinta, creativa, que la gente no se espere… Eso para mí es un puntazo. Entonces, desde Cánovas sí que intentamos que las líneas argumentales estén muy trabajadas. Igual no son las mejores, pero van a estar muy trabajadas. Eso no se debe perder.

Hay que ver, Carmen, que no hemos hablado nada del BP…

Es que mi experiencia es sobre todo de académico, pero el BP me encanta. Lo de la preparación en quince minutos, la estrategia… Es un debate mucho más estratégico que el académico.

En CMUDE tuviste de compañero a Alejandro Pena, ¿qué tal con él?

Bien, llevamos juntos desde bachillerato, entonces nos conocemos muy bien.

Dice Javi López que la mejor manera de preparar un BP es irse de cervezas con tu compañero o compañera…

(Se ríe) Sí, es verdad. Totalmente verdad. En nuestro caso era un café casi todas las tardes.

¿Cuál es el objetivo de Cánovas este año?

Consolidarnos. Ir haciendo camino.

¿Cuál es el consejo que das a la gente a la que formas?

Que no se pongan nerviosos, lo primero. Lo segundo, que si tienen una idea, aunque sea una tontería, que la digan, porque si tienen una idea aunque sea tonta, de esa idea tonta otra persona puede sacar algo. “Así planteado igual no, pero, sí lo planteamos así…”

¿Qué pone nerviosa a una debatiente?

Tener delante a alguien que sea mejor que tú… Y el tiempo. Los cinco minutos. Al principio es difícil de controlar, siempre te pasas o te quedas corto… Luego le coges el tranquillo, pero aun así.

Pero a ti enfrentarte a un equipo mejor te tiene que motivar.

Sí, sí, claro, . Esos debates son los mejores.

Disfrutas el hecho de estar debatiendo.

Sí. Desde la mesa, preparando y hablando yo.

Da la impresión de que, si bien te pones nerviosa, tampoco piensas en ello.

Es que al final te pones más nerviosa pensando en tu intervención que si estás pensando en equipo. Si piensas en tu equipo, tu intervención pierde peso. Pienso en el hueco que me ha preparado Bea, en qué le tengo que preparar a Alejandro o Antonio para que concluya… Eso es lo que hace que no pierda los nervios.

¿Qué tranquiliza a una debatiente?

Saber que tus compañeros lo están haciendo bien.

El equipo es lo que gana un debate académico…

Siempre. Cuando tienes una persona que lo hace bien, se sigue esa línea y al final todos han sacado lo mejor de sí, es mucho más gratificante que cuando está el equipo descompensado y una persona destaca. Ver a otras personas hacerlo bien es otra de las cosas que me encantan del debate.

¿Esa es la satisfacción de formar a gente?

Sí, y que aprendes. Sobre todo a la gente de bachillerato. A esa gente le enseñas debate para más cosas que para simplemente debatir y los ves crecer en un año que es muy difícil para ellos.

¿Hablar en público ayuda a escuchar en privado?

Sí. Sobre todo porque muchas veces no estás acostumbrada a escuchar. El problema es que si cuesta en privado, imagínate delante de cincuenta personas, o si viene a verte tu familia… Y te dicen, y te refutan… Si no escuchas, no haces nada. Al mejorar en escuchar cuando es muy difícil hacerlo, mejoras cuando lo único que tienes que hacer es eso.

Gracias, Carmen.

A ti.