Cataluña: Opciones para integrar a esa chavalería

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Rajoy y Puigdemont en su primera cita

El mundo hispano ya no es lo que era. Esto no le hubiera sucedido a insignes miembros de nuestra monarquía, expertos en imponer el cetro, tales como el mítico Fernando VII. No obstante, la situación es la que es. Como ya sabrán, somos más de proponer que de destruir, por eso ponemos sobre la mesa tres opciones integradoras para la controversia en Cataluña.

  1. Traducir la letra del himno al catalán.

Por si alguien no se acuerda, la letra de nuestro himno dice:

«loo-lo, loo-lo
lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo
loooo loooo lo
lo-ló, lo-ló, lo-ló.»

En catalán podría ser:

«looç-loç, looç-loç
loç-loç-loç-loç-loç-loç-loç-loç
looooç, looooç, loç
loç-lóç, loç-lóç, loç-lóç.»

Mucha gente dirá que nuestra solución consiste en poner una «ç» donde no la había. Bueno, pues ya es un aporte: La «ç». Pero decimos más, pocas cosas hay más típicas de Cataluña que susodicha letra. Y pocas cosas hay más típicas de España que no ponerse de acuerdo ni para tener un himno. Todo encaja.

También hemos valorado quitarle una letra, por aquello de ahorrar, pero no queremos crispar más el ambiente.

2. Petición formal para que piten el himno en Sol Mayor (para pitar afinaíto).

En Cataluña el himno español es pitado por las masas. En consecuencia, hay quien se lamenta y forma unos pifostios de aquí te espero. Afirman sentirse ultrajados, ninguneados, violentados, loqueustedesquieran-ados. A esta gente queremos decirle que lo que está claro es que no se puede vivir enfadado. Al mismo tiempo, está reconocido el derecho a expresarse, lo que no es óbice para expresarse como Dios manda. La conjunción es difícil, pero también tenemos una solución para esto: Proponemos que el Gobierno central haga una petición formal a Cataluña para que piten si quieren, pero que piten en Sol Mayor para que todo quede acorde. Si hay que pitar, que se pite, pero que se pite afinaíto.

De esa forma, conjugaremos la libertad de expresión con el hecho de que la susodicha libertad suene bien. Porque sí, es libertad de expresión, pero qué molesta, jolines.

3. Animar a Mediaset a producir una comedia romántica sobre Rajoy y Puigdemont.

Después de la miniserie Felipe y Letizia, donde nos convencieron de que su Formalidad el Rey es un hombre pasional y entregado, seductor y machote; amén de que Letizia es una señora de bien, inteligente, independiente, del Siglo XXI… ¿Por qué no producen ahora una miniserie que se llame Carles y Mariano? De esa forma, calmarían a las masas, mostrarían la cara íntima del rocoso Presidente del Gobierno y la faz dulce del beligerante President. No hay nada que pueda fallar. Si, además, hace un especial la Campos, para qué queremos más.