Cataluña un nuevo Estado

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Andalucía al Día, José Campanario
José Campanario, Escritor

Alguien de la CUP debería aclarar por qué apoyan a un candidato de derechas. Porque es impensable que de la noche a la mañana hayan dejado de ser anticapitalistas. A no ser que entiendan que asegurando su buen sueldo como parlamentarios del Parlamento Catalán, consiguen ir resquebrajando los cimientos del capitalismo y por eso evitan correr el riesgo de ir a unas nuevas elecciones.

Vaya por delante que, hasta el momento, siempre me he mostrado muy reticente a entrar en el juego, al menos ésa es mi opinión sobre esos “separatistas” de nuevo cuño, que le interesa a la burguesía catalana. Pero nobleza obliga y es momento de pronunciarse y dejar las mondas para los chicos de Artur Más.

Lo que parece cada vez más claro es el sentimiento anticatalanista que han logrado del resto de los españoles estos burgueses catalanes apoyados por los “anticapitalistas”. Y que no vengan con la música trasnochada los chicos de la CUP: los nacionalismos, tanto históricamente, como en la actualidad, han sido y son movimientos de derechas.

Separar y dividir a los pueblos no beneficia nada más que a la burguesía. Esa misma burguesía catalana que no dudó en su momento en apoyar a los golpistas contra la República española y que luego, pasó factura para conseguir beneficios con los que rentabilizar el apoyo de la Banca March a los sublevados contra la legalidad institucional española de la II República. Hay muchos ejemplos de contratos concedidos por la dictadura franquista a los que prestaron apoyo económico en el momento del levantamiento militar. Pues a esa misma burguesía, es a la que apoyan ahora los anticapitalistas catalanes.

Desde estas líneas planteamos un reto al Gobierno actual, responsable en mucha medida del desmadre independentista por su comportamiento tancredista como ya hemos dicho en otras ocasiones. El desafío es claro: someter a referéndum, en toda España, la independencia de Cataluña. Casi nos atrevemos a decir que los españoles votaríamos que sí, que Cataluña se vaya de España. Y quizás sería la ocasión de que el estado español le concediera la independencia a los catalanes. Pero como es normal esta concesión tiene sus contrapartidas: Cataluña debería asumir los pagos pendientes. Es decir la república catalana debería seguir pagando lo que le corresponda de la deuda según sus habitantes. Es una forma de asumir responsabilidades ya que tan capacitados están y tan sobrados de ingresos andan.

Y por supuesto que España se reserva el derecho a decidir sobre lo que más convenga al estado español cuando la república catalana pida el ingreso en las instituciones internacionales.