Centenares de niños se movilizan para pedir que la infancia no sea un objetivo de guerra

España es uno de los países que continúa vendiendo armas a Arabia Saudí pese al riesgo de ser usadas para atacar a la población civil, incluidos niños y niñas.

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Lolo Vasco_Save the Children
Foto Lolo Vasco. Save the Children

Save the Children ha vuelto a pedir a los gobiernos que autorizan la venta de armas a países donde hay un elevado riesgo de que sean usadas contra la población civil que cesen de forma inmediata de hacerlo. La organización ha lanzado hoy su informe `Blast Injuries. The impact of explosive weapons on children in conflict´, en el que se documenta que las armas explosivas matan o hieren a tres de cada cuatro niños y niñas en los mayores conflictos actuales en el mundo. España es uno de los países que exporta este tipo de armas.

Para pedir el fin de la guerra contra la infancia, alrededor de 10.000 niños y niñas de diferentes ciudades españolas se han sumado hoy a una acción global de Save the Children y se han concentrado en sus ciudades y colegios para protestar por la violencia que sufren actualmente otros niños y niñas que viven en zonas donde persisten conflictos armados.

En Sevilla, centenares de niños y niñas se han congregado en Las Setas, uniéndose a los cerca de un millar de escolares de otras ciudades como Madrid, Bilbao, Barcelona y Valencia, que han salido a lugares emblemáticos de sus ciudades para decir “No a la guerra contra la infancia”, lema de la campaña global de Save the Children y prioridad durante todo 2019, fecha en la que la organización cumple 100 años. A ellos se han sumado 9.000 más en diferentes centros escolares repartidos por todo el país. En total, casi 300 colegios se han movilizado en la jornada de hoy. De forma paralela, a nivel internacional han participado niños y niñas de 45 países, tales como Australia, El Salvador, Etiopía, Filipinas, Japón, Italia, Malí, Nigeria, Países Bajos, Reino Unido o Zambia.

La organización recuerda que nunca en los últimos 20 años ha habido tantos niños y niñas viviendo en áreas afectadas por los conflictos armados. En 2017 (últimos datos disponibles) uno de cada cinco menores en todo el mundo, aproximadamente 420 millones, vivían en zonas de guerra; 30 millones más que en 2016. Cada tres horas el número de niños y niñas en zonas de conflicto aumentó en más de 10.000. 

España, país cómplice

Save the Children lamenta que España sigua autorizando la venta de armas a Arabia Saudí a pesar de que se corra el riesgo de que sean usadas para atacar a la infancia en Yemen. El pasado lunes zarpó del puerto de Santander un barco saudí, Bahri-Yanbu. Save the Children teme que en él se haya podido cargar material militar. El barco había atracado en Santander tras pasar por un puerto francés donde el día 10 de mayo dos ONG consiguieron impedir que llevara a cabo un cargamento de armas.

Save the Children mantiene activa la petición para detener la venta de armas de España. Desde que la puso en marcha ya ha recogido más de 54.000 firmas. España fue durante el periodo 2014-2018 el séptimo exportador mundial de armamento, equipo y material de defensa, con un porcentaje del 3,2% sobre el total mundial (frente al 2,9% del periodo 2009-2013). A efectos comparativos, Save the Children recuerda que en el periodo 2002-2011 España figuraba como el décimo exportador mundial. Las exportaciones anuales, a pesar de la grave crisis económica mundial que estalló en 2008, han pasado de un volumen aproximado de 1.000 millones de euros en 2008 a los más de 4.300 actuales.

Parar la guerra contra los niños y las niñas

En contextos de guerra actuales, son muchas las veces que los niños y las niñas ven y viven situaciones a las que jamás deberían estar expuestos. En 2019, se cumplen 100 años desde que Save the Children presentó su primera campaña para proteger a los niños y las niñas afectados por las consecuencias de la Primera Guerra Mundial, sin embargo, la organización sigue comprobando como la violencia hacia la infancia persiste.

El 72% de las muertes y lesiones de niños y niñas en las zonas de guerra más mortíferas a nivel mundial se deben a atentados suicidas, minas terrestres, municiones sin detonar, ataques aéreos y otros tipos de explosivo. Así lo denuncia Save the Children en su análisis `Blast Injuries. The impact of explosive weapons on children in conflict´.

En él se recoge que, en el caso de los niños y las niñas, las lesiones que sufren y el impacto que les producen las armas explosivas son particularmente graves en comparación con los adultos, y que los niños y las niñas expuestos a las armas explosivas suelen presentar síntomas de trastorno por estrés postraumático, depresión, ansiedad y agorafobia.

El análisis se extrae de datos de la ONU sobre los cinco conflictos actuales más letales para la infancia —Nigeria, Afganistán, Irak, Siria y Yemen—, así como de un estudio reciente de datos relativos a lesiones infantiles encargado por la Paediatric Blast Injury Partnership (PBIP) y que ha sido coordinado por Save the Children junto a otras organizaciones.

Según el citado análisis, en 2017 se produjeron 7.364 casos de muerte o mutilación de niños y niñas en los conflictos de Afganistán, Irak, Nigeria, Siria y Yemen, y se estima que, de estos casos, 5.322 estuvieron vinculados con ondas expansivas.

En Afganistán, las armas explosivas fueron la causa del 84 % de las muertes de niños y niñas asociadas con conflictos en un período de dos años, en comparación con el 56 % de las muertes de civiles adultos. Los niños y las niñas heridos tenían aproximadamente el doble de probabilidades de morir debido a proyectiles, morteros y granadas que los adultos. En Nigeria, la mitad de todas las muertes y lesiones sufridas por niños y niñas durante 2017 se debieron a atentados suicidas o artefactos explosivos improvisados.

Los niños y las niñas enfrentan graves riesgos de lesiones o muerte a causa de explosivos no solo durante los conflictos, sino también con posterioridad a estos. Por ejemplo, en Ucrania, 220.000 niños y niñas en la región oriental del país estuvieron expuestos al riesgo de minas terrestres durante 2017. En algunos casos, los niños y las niñas en situaciones de conflicto murieron exclusivamente por efecto de ondas expansivas, como ocurrió en 2014 en Gaza, donde la totalidad de las muertes infantiles informadas fueron provocadas por armas explosivas.

Las consecuencias físicas de las armas explosivas para la infancia se ven agravadas por un profundo impacto psicológico: el 84 % de los adultos y casi todos los niños y las niñas manifestaron que los incesantes bombardeos y lanzamientos de artillería eran la principal causa de estrés psicológico en la vida diaria de los niños y las niñas. El análisis muestra además que los sistemas de atención de la salud, diezmados por años de conflicto, cuentan con escasos recursos para tratar las características ‘singulares e inusuales’ de las lesiones pediátricas por onda expansiva al carecer de elementos esenciales como torniquetes diseñados con fines pediátricos o protocolos para transfusiones orientados específicamente a niños y niñas.

“La triste realidad es que la mayoría de los profesionales de la medicina no han sido formados para atender a niños y niñas con lesiones por onda expansiva. Casi todos los manuales y procedimientos con que contamos se basan en investigaciones sobre soldados heridos, que suelen ser adultos en buen estado físico”, explica Andrés Conde, director general de Save the Children.

Sobre Save the Children

Save the Children es la organización independiente líder en la defensa de los derechos de la infancia en todo el mundo. Trabaja desde hace 100 años para asegurar que todos los niños y niñas sobreviven, aprenden y están protegidos. Actualmente la organización opera en más de 120 países.

En España trabaja en programas de atención a los niños y niñas más vulnerables, centrados en la infancia en riesgo de pobreza o exclusión social. La organización atiende además a la infancia migrante y está centrada a proteger a los menores frente a la violencia. Save the Children quiere que todos los niños y niñas, independientemente de su condición o país de origen, puedan disfrutar plenamente de sus derechos y alcanzar el máximo de sus capacidades.