Cine porno: Investigación profunda

2003
Nacho Vidal, actor porno, foto de EUROPA PRESS

Me dijo Alberto Lagares: “no tienes huevos de hacer un artículo sobre el porno”. Y yo le dije, ¿que no? ¡Lo vas a ver! Y aquí está el artículo sobre el porno.

¿Qué es y qué no es porno? ¿Quién lo sabe? Alberto Lagares lo sabe seguro, yo no lo he visto en mi vida (al porno, a Lagares sí, lo vi el otro día). Antes de empezar a escribir, por motivos estrictamente periodísticos, tuve que visualizar (sin yo querer) a lo que me enfrentaba y establecer así un marco teórico, de forma que para definir el porno lo mejor es decir lo que diría Rajoy: “El porno es… pues lo que es, mire usted.”

En varias revistas sobre el género (Porno Magazine, así como Magazine Porno) había varias recomendaciones: “Rabocop”, “Robin Hoox”… Me di cuenta de que todo puede tener un lado sexual si se dice en la forma apropiada. Llamé a una amiga de voz seductora para que repitiera ciertos lemas o mociones que, en un principio, parecían de lo más casto y, sin embargo, la voz de esta señora podía hacer que, efectivamente, sonaran de lo más casquivano. Me sorprendí soberanamente cuando dijo “lombarda” de tal forma que yo me dije: “madre mía, lombarda”.

Posteriormente puse la película y apareció una señora de vocación naturalista haciendo cosas tremendamente extrañas. Elegí una película llamada “me llevo en la maleta un carajo bien violeta”, trataba sobre una señora que, por ser azafata de vuelo, pasaba muchas horas en un avión. En esos aviones ella se dedica a explorar los diferentes motivos para la existencia que encuentra el ser humano (y tal, y cual).

Si tengo que establecer una diferencia entre el cine convencional y el cine porno es que la película que vi podría haber estado comentada por Paloma del Río, la señora que narra las competiciones de gimnasia artística en televisión española: “Ahí va el gimnasta americano con la primera diagonal: doble mortal carpado rebote y en plancha… ¡LA CLAVA!”; o, por ejemplo: “La gimnasta británica realiza su trabajo en barras paralelas… buen agarre, sí señora… Cuidado con el cambio… Fantástica la salida con clavada tras doble mortal y pirueta…”; o, siguiendo esta linde: “Qué impresionante el trabajo muscular que está realizando el gimnasta sueco… Observen desde casa la altura que puede llegar a coger respecto al aparato…” o, para terminar: “La gimnasta rusa está dominando esta competición”.

No creo, por otra parte, que en el mundo pornográfico haya controles anti-dopping y, de haberlo, seguro que pasaría por alto una barbaridad de cosas: Uno está acostumbrado a ver en televisión gimnastas, atletas y deportistas que son capaces de hacer prácticamente cualquier cosa, pero los actores y actrices porno se mueven en un campo que va desde el atletismo a la gimnasia (más o menos) rítmica de una forma sospechosamente hábil.

Y sin embargo, tal y como está el mundo, que se mueve entre lo que no es verdad y lo que es mentira, ¿Podríamos estar hablando de deporte olímpico en Tokio 2020? ¿Habría competición por equipos? ¿Nos limitaríamos a la pareja? ¿Y un solo? ¿Sería la competición mixta por parejas la competición preponderante? El tiempo dirá.