Ciudadanos ante la nueva deriva del Partido Popular

La victoria de Casado en el Partido Popular vuelve a dejar a Ciudadanos un hueco en el centro.

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Foto Europa Press

Ciudadanos había tomado un nuevo camino. El PP abandonaba una pretendida mano dura en Cataluña y el partido de Rivera vio el hueco electoral. La medalla a recibir es de cartón, pero la derecha ve en el nacionalismo a un enemigo íntimo. De este modo, el conservadurismo del último quinquenio se ha construido como si fuera un espejo. Y es que cada movimiento catalanista o abertxale -por más excéntrico que fuera-, era contestado con un movimiento españolista pasado de rosca. Con Casado, el PP gira a la derecha y deja a Ciudadanos un hueco, esta vez en el centro.

Ciudadanos ante la nueva deriva del Partido Popular

Ciudadanos nació, a priori, como un partido liberal en lo económico y progresista en lo social. Asumiendo el fin de la historia que proclamó Francis Fukuyama, la tercera vía se convirtió en su camino a seguir. No obstante, esto no tiene gran recorrido electoral en España y fue entonces cuando se produjo el primer volantazo. 40 escaños no eran suficientes y había que ser, si se me permite, más pop.

El PP de Casado

Como era de esperar en un partido de derechas, el PP ha elegido a un candidato de derechas. Hasta ahí, todo normal. Casado reivindicará políticas de derechas y Sánchez, si todo va bien, contestará con políticas de izquierdas y un buen debate parlamentario. Valga la redundancia: hasta aquí todo normal. Por lo que a Ciudadanos se refiere, el perjuicio le viene dado por el parecido razonable de perfiles y la falta de marca propia naranja.

Como decíamos, Ciudadanos nace como un partido de tercera vía. No obstante, la deriva electoral le ha llevado a ser un partido liberal “no-tan-progresista”. A menudo falto de razón y falaz, Ciudadanos se colocaba primero en las encuestas mientras endurecía su discurso, dejando en la orfandad a su primer electorado. A esto hay que sumarle la falta de “milicia”. Los partidos nuevos carecen a menudo de lo que Michels llamó “militancia adminstrativa”. Esta circunstancia hace que el sobreprotagonismo de Rivera personalice excesivamente el partido.

La gran pregunta

Se cierne, pues, una pregunta sobre Ciudadanos: ¿Peleará el voto que acaba de ganar Casado o se centrará en el voto centrista que abandonará al nuevo líder del PP? Propuestas como querer volver a la Ley del aborto del 85 deja a Ciudadanos un gran vacío. Después del K. O. técnico en el que está desde la moción de censura, un nuevo tren aparece en la casa de Rivera.

De lo que no me cabe duda es que en la hinchazón y posterior desinfle de Podemos y Ciudadanos están involucrados los giros de timón. Podemos dejó sus ambiciones cuando abandonó el discurso errejoniano. De “somos los de abajo y vamos a por los de arriba” se volvió al discurso marxista con edulcorante, es decir, Podemos se hizo un PCE juvenil. Hoy, las famosas proclamas que hicieron temblar al PSOE son recordadas incluso con cariño.

Ciudadanos, por su parte, hablaba de regeneración mientras pactaba con Rajoy, Cifuentes o Díaz. Al tiempo, se vestía de boxeador para hablar de Cataluña. Sin embargo, para cuando sonaron las campanas de una moción que le diferenciaría del PP, no quiso estar y, para hablar de Cataluña en términos abyectos, Casado es, sin duda, el rival perfecto. Esta será, pues, su segunda oportunidad o el principio del fin.