Ciudadanos y el mal envejecer

Las ideas de Ciudadanos no saben envejecer: aquel partido de tercera vía ya no resulta reconocible y volver a aquella propuesta resultará muy difícil.

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Los intocables de Eliot Ness fue, en su día, una película de prestigio. Hemos visto escenas basadas en esta película en multitud de ocasiones y uno de los mayores signos de popularidad de nuestra era: Una adaptación de los Simpsons. Sin embargo, una visión contemporánea de la película nos huele a cerrado. La película ha envejecido mal y no resulta descabellado pensar que la parodia (no sé qué pensaré en una década de aquel laberinto en el que Homer se convierte en “El Barón de la birra”, pero hoy en día me parece una obra maestra) merece más la pena que la película. Algo parecido le está pasando a Ciudadanos.

Ciudadanos y el mal envejecer

El partido de Rivera está consumiendo ideas y vocación. Aquella bocanada de aire que supusieron los nuevos partidos se ha desvanecido. Por un lado, Podemos se lanza a la desesperada a por un resultado que no resulte sonrojante. Por otro, Ciudadanos no para de gastar cartuchos. El pasado viernes ABC titulaba: “Dos concejales de Elche se van de Cs por la presión de un senador para colocar a su hija de candidata”.

Después del ridículo de las primarias en Castilla y León, de tantas declaraciones inoportunas, de los bandazos ideológicos, del sinfín de tropiezos… Aquel partido que proponía una idea relacionada con la tercera vía resulta irreconocible. Quizás una de las razones es que Rivera sigue siendo el candidato en todas partes. El hiperliderazgo puede que tenga fecha de caducidad y Rivera no quiere admitirla.

Hasta hace poco, uno podía orgullecerse de que en España no había un partido ultraderechista en las instituciones. Eso ha cambiado y Ciudadanos ha elegido jugarles la carta nacional, alejándose del centro. La mirada sobre Sánchez resulta del todo obsesiva y su proposición de feminismo liberal (que buscaba alejarse de las posiciones de Vox y PP) puede haber tenido cierta relevancia, pero está vacía de contenido intelectual.

Aquella tercera vía

Ganar (o intentarlo) es el deber de cualquier partido político. Si bien no cuestiono lo anterior, me mantengo convencido de que Ciudadanos tiene vocación de ser aquel partido de tercera vía. Es cierto que esta idea no cuajó en un primer momento; los resultados de las elecciones desde 2015 no han sido los esperados (salvo en Cataluña), no obstante, pagar escaños con identidad de partido no sale bien a largo plazo.

La peor noticia es que se está alejando tanto de aquella propuesta (que por supuesto no comparto, pero que reconozco) que volver a ella costará muchísimo trabajo. Además, no tenemos certidumbre de que el aparato, músculo que en los partidos tradicionales aguanta estos tirones, esté consolidado. Si estas elecciones salen mal, el mal envejecer de Ciudadanos puede ser terminal.