Clandestina, ¿qué tiene lo prohibido?

A base de cuplés, "Clandestina" juega a hacer malabares con lo prohibido.

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La Bernalina (Cristina Bernal) y Agapito (Ángel Burgos). Oficial

El día anterior fui a ver “Cervantes en el Parnaso”, una obra donde se populariza con éxito una cosa densa como El viaje del Parnaso, para contratar, al día siguiente tocaba la fiesta prohibida que la Bernalina y el mayordomo Agapito habían montado en el teatro que recién se había comprado la señora del anterior con la intencionadísima tarea de tornar en refinado lo obsceno. El obstáculo: La elegancia del erotismo, algo difícil de practicar sin caer en lo vulgar. Y no cae.

El hilo, claro está, es el cuplé, pero no el cuplé de los carnavales de Cádiz, que es en lo primero que pensamos algunos, en los cuplés de los años veinte que, escondidos de la censura, tenían que decir cosas sin hablar, véase la pulga. El contenido es, en realidad, un alegato a favor de la libertad de expresión en su rigor más absoluto: No sólo vemos gusto por lo prohibido en lo erótico, también en las drogas y en el buscarle las cosquillas a la autoridad.

Cristina Bernal como la Bernalina. Oficial
Cristina Bernal como la Bernalina. Oficial

Total, que muy divertido, que si ellos buscan reírse de lo pulcro y lo santurrón, lo consiguen. A veces los críticos buscamos peras en el olmo para decir cosas que son sencillísimas y a mi eso me da mucho coraje: Me lo pasé muy bien.

Lo mejor sin duda es que Cristina Bernal y Ángel Burgos (la Bernalina, propiamente, y Agapito), saben mucho de esto, conforman un casting de comediantes en el sentido añejo (y noble) de la palabra, ¿han visto El viaje a ninguna parte? pues de esos, de los que saben que el público hace cosas y, como están muy cerca, ellos deben responder (y la sala Jardiel Poncela ayuda). La mitad del espectáculo es una improvisación, la cuarta pared es cosa del XIX y esto se desarrolla en 1928, por lo que los golpes (golpetazos) del texto son aún más graciosos.

Si quieren echar un rato y aprender qué es la sicalipsis, (¡ay, maricruz!) no han de perdérsela.

Ficha Artística:

Dirección: Nacho Sevilla
Interpretes:
La Bernalina:  Cristina Bernal
Agapito:  Ángel Burgos
Genaro, el pianista:  Nacho Ojeda
Creación y dramaturgia:  Cristina Bernal y Nacho Sevilla
Coreografía:  Luis Santamaría
Asistente de coreografía:  Cárol Gómez
Distribución: Proversus