Sobre las críticas a Carme Chacón

Las críticas al legado político de Carme Chacón son loables, pero reducir una carrera política a dos palabras nunca es suficiente.

1278
Carme Chacón en sede parlamentaria. Europa Press

Estos días, tras la muerte de Carme Chacón, hemos visto críticas a su legado político. Las críticas son buenas, por supuesto, tener la visión romántica de una líder omnipotente es una práctica que se debe abandonar, pues pensar en alguien de la política como en un mesías es abandonarse a la sinrazón. Churchill dejó un legado criticable; como Zapata o Allende; no digamos líderes como Castro o, al otro lado, Thatcher. Cada cual con su importancia, pero todos criticables.

Carme Chacón se ha muerto y hay quien de toda una carrera política sólo ha sacado dos palabras que, en realidad, no representan su figura: “desahucio express”. Bien, crítica aceptada, lo que sucede es que la Ley 19/2009 no es eso, ni se debe resumir tan gratuitamente en un término vacío. Refutemos:

Analizando qué dice la Ley, vemos que ésta hace un énfasis crucial en la necesidad del arrendador de la vivienda de ocuparla, siendo imposible su alquiler a un tercero:

El artículo primero modifica la Ley de Arrendamientos Urbanos para ampliar los supuestos en que no procede la prórroga obligatoria del contrato, de tal modo que se extiende a aquellos casos en que el arrendador tenga necesidad de ocupar la vivienda para sus familiares en primer grado, es decir, para los padres y los hijos o para su cónyuge en los supuestos de sentencia firme de divorcio o nulidad matrimonial, siempre que así se haya hecho constar expresamente en el contrato para evitar fraudes y preservar la necesaria seguridad jurídica.” (Preámbulo, II)

Por ende, esta ley prevée una salida para cuando se necesita la vivienda arrendada a otra persona, modificando el apartado 3 del artículo 9 de la Ley 29/1994, de 24 de noviembre, de Arrendamientos Urbanos.  Todo ello con la presunción de que si en un tiempo determinado esto no se hacía, todo seguiría según dictaba el contrato previo y, además, con indemnización

La segunda intención (como veremos más abajo) era cambiar un modelo de vivienda. La burbuja inmobiliaria estaba a punto de explotar, por lo que se buscaba pasar de un modelo de compra a un modelo de alquiler al que la juventud tuviera más acceso (de ahí el párrafo anterior). A su vez, de forma transversal, se vislumbra una intención ambientalista, pues la construcción desaforada se dirigía a un colapso ecológico:

Es necesario, por tanto, continuar con las reformas que permitan incrementar la eficiencia energética de los edificios en España, tras los significativos avances logrados en los últimos años con la aprobación de las normas técnicas básicas sobre los requerimientos mínimos y la certificación de eficiencia energética de edificios (Preámbulo, I).

Todo ello viene explicado en este hilo de twitter, cuyo vocabulario no comparto, no así el fondo:

En cualquier caso, como les digo, la crítica que se razona es loable: Se están preocupando por un sector poblacional claramente perjudicado por un sistema económico injusto. No obstante, de realizar una crítica justa, ésta debería tener en cuenta que, además de la ley 19/2009, también salió adelante la renta básica de emancipación, que vio la luz con el Real Decreto 1472/2007, de 2 de noviembre (y estuvo vigente hasta el 1 de enero de 2012), cuyo artículo 1 decía:

Con el objetivo de facilitar la emancipación de los jóvenes, se crea la renta básica de emancipación, consistente en un conjunto de ayudas directas del Estado destinadas al apoyo económico para el pago del alquiler de la vivienda que constituye su domicilio habitual y permanente, en las condiciones y con los requisitos que se establecen en este Real Decreto.

Carme Chacón pasa revista a las tropas. EP

Lo que ni acepto ni negocio es la elipsis (ese hábil silencio) de lo que logró una mujer que dedicó su ejercicio de Ministra de Defensa a hacer crecer a la mujer en el Ejército. No es, sencillamente, una mujer que es nombrada Ministra. Aquí, el legado de Chacón es que, una vez nombrada ministra, hizo todo lo posible para que detrás de ella viniera toda una avalancha de mujeres para feminizar los espacios que, hasta ese momento, sólo estaban ocupados por hombres. La imagen de una señora joven y embarazada pasando revista a las tropas no es una imagen cualquiera de la primera Ministra de Defensa que ha habido en España (como si fuera poco): Es el resumen pictórico de una lucha feroz contra la injusticia. Es una muestra dos veces viva de empoderamiento femenino.

Además, en esta elipsis está el hecho de que Carme Chacón fue miembro de un Gobierno que se dejó el pellejo por los derechos civiles. La ley 13/2005 no sólo modificó el Código Civil para poner: «El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo.» (que ya es decir); esa Ley también dice: «Los cónyuges son iguales en derechos y deberes.» y para terminar en este ámbito: «Los cónyuges deben respetarse y ayudarse mutuamente y actuar en interés de la familia.»

Es decir: Esa ley que tanto pelearon Fernández de la Vega y Zerolo (y en la que gente como Chacón se volcó de una forma inconmensurable) no sólo es la confirmación de que las parejas homosexuales puedan casarse, es el reconocimiento objetivo de que el hombre y la mujer tienen los mismos derechos y deberes en el ámbito más íntimo de la vida social, el matrimonio.

No diré que me he sentido mal por una crítica bien argumentada que, como les digo, me parece muy loable; pero sí que creo que quién ejerce una crítica de dos palabras no mira más allá de las dos palabras que dice y que son, además, como mínimo cuestionables. Esa, supongo, es mi crítica a la crítica. No sólo a esta, sino a todas las que se pueden resumir en un término, sin más razonamiento que ese, como si fuera suficiente.