Cuando, muy de vez en cuando, el mundo funciona

700
Rita Barberá en el Senado. Foto Europa Press

Rita Rita santa Rita. Que lo que le cogiste al mundo nadie te lo quita… Lo de este país es de broma en serio. Mañana voy a salir por la calle con un matasuegras y en calzoncillos recitando pasajes de la Biblia, porque ya que voy a acabar loco por qué no pasarmelo bien. Seguro que alguna vieja me consideraría un nuevo profeta o algo por mis sólidos argumentos.

Odio esa frase de “con la muerte de la gente no se juega”. Eso es una mentira de mierda. Se juega a diario con ella en cualquier esquina del mundo, y cuanto más escondida mejor que así sale menos por la televisión. La misma muerte es en sí un negocio, me vale lo mismo un muerto aquí que un muerto en el Congo. Un cadáver es un cadáver y será o no un buen muerto en función de la vida que haya llevado. Si has sido buena persona, minuto de silencio. Si has sido un criminal, un brindis porque ya no estás.

Este fin de semana toca brindar por un cadáver. Por una política de la vieja escuela española, de las retorcidas, de las que se saben malas y no les importa. De las que te venden a su madre si hace falta. De las que dicen que es normal que una alcaldesa conduzca un Ferrari o reciba bolsos Vuitton. Esos que valen tanto como lo que te cuesta comer en un mes. Esos políticos que siguen pensando que meterse en este asunto es como ser empresario, que se basa en hacer nombre y fortuna. Esa gente que carece de corazón y capacidad empática, que en privado se ponen un vino de tres cifras y un habano. Mientras se regocijan de lo listos que son. Mientras te dicen que la vida es cruel y así tienen la conciencia tranquila, sin pararse a pensar que es cruel por personas como ellos.

Y me gusta especialmente que le haya petado la patata. Las muertes irónicas son las mejores. Tenía el corazón tan negro que acabó echándole humo, no aguanto más. Pero me encanta porque así se le ha acabado el rollo. Porque si no hubiera empezado a trastear con la justicia como hacen todos los lobos con cara de cordero, y cuando te das cuenta han pasado dos años y lo único que ha tenido que hacer es presentarse cada X tiempo en el juzgado. Mientras que los billetes pagan a abogados que le dan tiempo. Tiempo que pasa en la piscina de su chalet con el caloret, sus cocktails y sus rancios collares de perlas (auténticas por supuesto, que no era una tiesa y que nadie lo piense eh). El proceso se dilata y se dilata hasta que o se pierde el interés o la condena que le cae es de risa y ni siquiera tiene que pisar prisión. Y si le cae es por unos meses asquerosos.

De vez en cuando el mundo funciona joder. No seamos mongolos y no permitamos que nos vayan a vender a esta cafre como una santa a su muerte. Muere gente a diario, y por desgracia la mayoría no lo merecen. Pero de vez en cuando cae un cabrón. Y aquí lo que hay es lo que hay: que la ha palmado una mala persona. Comprendo que la familia quiera mantener el negocio, pero va a ser que no.

España te da las gracias Santa Rita. Gracias por tirar la basura tu sola, quien iba a pensar que alguna vez en tu vida ibas a hacer algo decente…