Daredevil, primera temporada: El peor villano de la historia

Netflix ha producido una serie entretenida que en su primera temporada tiene uno de los peores villanos que jamás he visto.

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Daredevil

Netflix ha producido una serie de Daredevil basada en el exitoso cómic (que reconozco no haber leído). En este caso vemos una serie sobre un héroe de acción con el poder de percibir todo lo que sucede alrededor. Susodicho poder le viene porque de niño le entró ácido en los ojos. Esto le deja ciego, pero le potencia los demás sentidos. Bueno, hasta ahí todo normal, Marvel está a los mandos de la creación, todo puede pasar. Acabo de terminar de ver la primera temporada.

La serie es entretenidísima para los que tenemos cierto complejo de Peter Pan. Tiene todas las gracias que debe de tener una serie del estilo, a saber: peleas inverosímiles, cualidades físicas de un extraterrestre, patadas imposibles, golpes con barras de hierro en la cabeza que se dan repetidamente y, aún así, no se muere nadie… Ya les digo, entretenimiento, si se corre un tupido velo sobre la búsqueda de verosimilitud, todo bien.

En cuanto a reflexión profunda se refiere, bien está la meditación sobre qué es la justicia, qué es el poder y la afición mostrada por la libertad de prensa. Del reparto no hay queja, salvo en un caso que paso a relatar.

Lo malo de Daredevil: Uno de los peores villanos que recuerdo

Lo malo de la serie es que tiene un villano horroroso. En este caso, Vincent D’onofrio (Estados Unidos, 1959). Le recordarán por ser el Recluta Patoso de La chaqueta metálica (Kubrick, 1989). No me gusta ponerme en plan Javier Marías, pero hay veces que uno no tiene más remedio.

Sin duda es lo peor de la primera temporada. Podemos echarle la culpa a la producción o a la interpretación, aunque quizás la segunda derive de la primera.

El malo de Daredevil es sensiblón y palurdo. Quiere ser un villano loco, pero no lo consigue. Quiere reflejar el lado bueno de la maldad, pero no puede y, por ende, quiere ser villano maligno, pero sigue siendo sensiblón y palurdo. El malo -artísticamente hablando- quiere ser muchas cosas, pero no llega a ninguna. 

No es extraño que una producción haga humano a alguien malo. El Padrino es un gran ejemplo: Es una panda de delincuentes que te tiene que caer bien. Con el malo de Daredevil se tiene la misma intención. Y en intención se queda.

Por ponerles un ejemplo, se echa novia, una mujer que piensa que es distinto. No lo compro. En el arte se puede ser fantasioso cuando se dan patadas imposibles o cuando el héroe sobrevive a todo, pero la humanidad (con sus vítores y sus derrotas) es la humanidad. Reflejar verazmente a un personaje es tener la sensación de que ese personaje te lo podrías encontrar, que lo que siente, hace o dice es real. Es ahí donde está la magia de la ciencia ficción, que tiene personajes realistas en un mundo de fantasías. Todo esto de la novia y lo sensible, y lo maligno y la locura no cuadra, ni en Daredevil, ni en ninguna otra obra.

No obstante, la dirección deja detalles de calidad en ciertas ocasiones (la escena del espejo es muy buena). En cualquier caso, da la impresión de que acierta igual que acierta un reloj parado dos veces al día.