De Ministerios, de pactos y ladrillos

Que Podemos entrará en el Gobierno parece inminente, no obstante, se debe pactar un programa antes.

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Europa Press

Mientras escribo, Xabier Fortes entrevista a Pablo Iglesias en RTVE. Está hablando sobre Ministerios, pactos y ladrillos. Lo de los ladrillos también me ha extrañado a mí. El líder de Podemos observa que “la casa no se puede hacer poniendo ladrillos solamente; hay que poner ladrillos y cemento”, haciendo ver que los nombres de las futuribles ministras son tan importantes como qué harán susodichas titulares.

De ladrillos

¿Cómo va a ser igual de importante el quién lo hará que el qué va a hacer? El ex-Ministro Wert es, queramos que no, un señor erudito en lo suyo. El ex-Ministro Montoro es doctor. Sáez de Santamaría es una de las abogadas del Estado con más reputación de España y profesora de Derecho Administrativo en la Universidad Carlos III.

La reputación tiene que estar al servicio de un plan (debo decir que esto ya lo escribí). El reputadísimo ex-Ministro Wert no peleará jamás por la gratuidad de la Universidad púbica. Montoro no planteará nunca un plan fiscal progresivo que beneficie a la clase obrera. Los ladrillos y el cemento de un Gobierno, por más Iglesias haga encaje de bolillos con símiles, es el plan de políticas públicas que se van a llevar a cabo. Y tengo la impresión de que lo demás son ganas de impresionar.

De ministerios

Ayer en la Ser se discutía sobre esto en clave humorística: ¿Qué le damos a Podemos -se preguntarán en Ferraz- los Ministerios de quedar bien o los de la responsabilidad? Asumiendo que habrá Ministras de Podemos en ese potencial Gobierno, se propone automáticamente un debate que, propagandísticamente hablando, resulta espinoso.

Hay Ministerios ingratos cuya función es, casi siempre, dar malas noticias. Véase Hacienda: Sánchez, que ya es poco prolijo en ruedas de prensa, jamás de los jamases hará una declaración sobre subir impuestos. Esas cosas las hace Montero. A su vez, hay Ministerios simpáticos: Sanidad y asuntos sociales, Deportes, Trabajo… (Es decir, políticas para la inclusión, políticas de promoción del deporte, subir el Salario Mínimo Interprofesional…)

Y no cabe sino volver a lo mismo: Hablar de nombres en Ministerios antes de tener un programa es un error que nace del egoísmo. Precisamente este caso se da en el PSOE: como las ejecutivas se tienen que votar en Congreso, todo el mundo tiene que estar contento. El resultado es que se dan ejecutivas de 50 o más miembros para que todo el mundo esté contento.

¿Funcionan? No, claro que no. En todas las ejecutivas del PSOE hay miembros ineficientes, no porque no sepan o no quieran hacer algo, sino porque su labor da (con todos los respetos) para muy poquito. En la Secretaría y Área de Valencianismo y Federalismo del PSPV se encuadra la Secretaría de Bandas de Música, liderada por Manolo Civera.

¿Entonces?

Que Podemos siga con el empeño de querer entrar en el Gobierno cuando tiene cuatro veces menos diputados que el PSOE y entre ambos no suman mayoría absoluta es en sí mismo un error que pone la estabilidad de España en juego. No obstante, aun siendo Pablo Iglesias el quiero y no puedo de la izquierda europea, parece que no queda otra.

Convencer a Iglesias de idear un programa antes que idear un Gobierno es esencial. Creo que lo he escrito ya tres veces. Pensar qué se quiere hacer, cómo se quiere hacer y cuales serán los obstáculos y, habiendo reflexionado eso, poner a la persona más indicada para ello. Si no, el resultado es capítulo de los Simpsons donde gobierna MENSA.

Quizás para llevar a cabo un plan de Universidad el más indicado sea Iglesias (profesor Universitario, innegable expediente, etc.). No obstante, ¿se imaginan que, por la necesidad del pacto, Iglesias tuviera que inmiscuirse en -por ejemplo- Sanidad? Ya que la desventura parece inminente, vamos a intentar poner al cerebro por delante del hígado -órgano equiparable en deseos al corazón, pero con menos glamour-.

¿Entonces, qué? El error principal está siendo pensar en las elecciones de 2023 en vez de en qué va a estar pasando hasta entonces. El debate sobre qué carteras ocupará Podemos, si Interior o Asuntos Sociales, es vacuo. Hay que intentar pensar en qué es lo mejor para la sociedad.

Este es el error por antonomasia de los analistas televisivos, la mayoría de las veces centrados en tacticismos más propios de la ciencia ficción que en la realidad: ¿Cómo serán las pensiones de aquí a 20 años?; ¿Cómo es el parque de vivienda?; ¿Cómo reflotamos el mercado automovilísticos?; Es más, ¿Lo reflotamos?; ¿Qué decimos en Europa ante la crisis migratoria?… Es decir (por cuarta vez): Primero el programa, luego todo lo demás.