Defensores de lo privado

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Contradicciones de la vida, o servidumbre de altos vuelos. No se sabe a ciencia cierta cual de los dos opciones se da en algunos casos, pero lo cierto es que hay contradicciones entre “predicar y dar trigo”, como dice el aserto.

Sólo con echar un vistazo al personal de altura, podemos ver que no coinciden las posiciones que mantienen con su modo de vida y mucho menos con la forma de llenar el bolsillo o de traginarse el chusco que diría el recluta de turno. Simplemente asomándonos al panorama de la vida pública en este país nos encontramos personajes de comportamiento más que contradictorio con lo que defienden. Es sintomático cómo los máximos defensores de la propiedad privada, están abonados desde su incorporación a la vida laboral a un sueldo público. Es más, los más firmes defensores de la gestión privada, tienen su nómina en el sector público, es decir, con nómina de una de las múltiples administraciones públicas de nuestro país. No casa, no es lógico que se defienda la privatización de la salud, de la educación, de las autovías, de la cultura, de los medios de comunicación, de la banca… y luego el día 30 de cada mes haya un ingreso, no muy alto ciertamente pero seguro, en la cuenta corriente. No cuadra, o al menos no es consecuente, una cosa con lo otro: defender lo privado y cobrar de lo público.

Personajes de la talla de don José María Aznar, don Mariano Rajoy, don Felipe González, doña María Dolores de Cospedal, doña Ana Botella, etc. se abonaron a una nómina pública casi al día siguiente de hacer el último examen en la facultad. Ninguno de ellos tuvo que recorrer empresas privadas para dejar el currículo (me gusta más currículum, suena mejor aunque sea lo mismo de inútil entregarlo) y esperar que, en un acto de generosidad, la diosa fortuna ilumine al empresario y ordene a su secretaria que llame al inscrito para ofrecerle un magnífico contrato de 600 euros al més, indemnización de despido incluida.

De esa forma el Sr. Aznar es Inspector de Hacienda, aunque no haya ejercido más que dos o tres días sin tiempo ni para sentarse en la mesa, don Mariano Rajoy es registrador de la Propiedad, sin que haya estado más de un mes en su primer destino, (por cierto que al parecer los Rajoy tienen el gen innato oposicional ya que todos sus hermanos y algún miembro más de su familia han aprobado oposiciones de registradores de la propiedad, notarios y jueces), doña Soraya Sáenz de Santamaría es abogada del Estado, sin que se tengan noticias de que haya defendido ni un sólo caso en los tribunales, doña Ana Botella es técnico de la Administración Civil del Estado, aunque haya ejercido desde siempre de Sra. de Aznar, título que le valió ser alcaldesa de Madrid, don Felipe González, salvo un breve periodo en un bufete laboralista, siempre ha estado en nómina de cargo político, si bien hay que hacer la salvedad de que el Sr. González, en su anterior etapa, era defensor de lo publico aunque ahora ha sido deslumbrado, cual moderna versión de Saulo de Tarso, por el rayo cegador del sistema capitalista, don Pablo Casado, el superdotado, nunca ha trabajado en el sector privado, siempre ha gozado de la nómina por cargo público, incluso antes de “terminar” su carrera y su máster, doña Ana Pastor es Funcionaria de Sanidad ya que es médica, a pesar de ello, no se aconseja que nadie se ponga en sus manos porque nunca ha ejercido la sanidad, don Rafael Hernando es un calco del Sr. Casado, siempre ha estado incluido en nómina de cargo público, doña María Dolores de Cospedal es abogada del Estado, sin que, según dicen, se haya sentado en la silla de funcionaria estatal. Similar recorrido ha hecho don Alberto Ruiz Gallardón, este caso obtuvo un puesto de fiscal en el que nunca ha ejercido ya que sus ocupaciones políticas no le han dejado tiempo para ello. También la Sra. Cifuentes, degradada por su propio partido, obtuvo en su momento una plaza de funcionaria de la Universidad Complutense de Madrid… Se puede seguir, pero “para muestra un botón” (en este caso un muestrario de botones).

Lo dicho: defensores a ultranza, y con alevosía, de lo privado, pero cobrando de presupuestos públicos, es decir, de los impuestos que se recaudan a los ciudadanos. ¿Alguien lo entiende?