El día que las masas despierten

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Pronto llegará el momento en el que nuestro sistema de gobierno sea insostenible, y cuando me refiero a gobierno me refiero a toda la clase política que se dedica a mamar de la teta de nuestra amada España, incluyendo a todos los que se llaman oposición con ese inmenso mamotreto de despropósitos con los que creen que hacen bien su trabajo.

Creo que para empezar podríamos recordarles cuál es su cometido en cada uno de los órganos a los que pertenecen a nivel nacional, autonómico, provincial y local. No se asusten, que no voy a soltarles ninguna parrafada más propia de un politicastro, es muy simple y, además, es el mismo cometido para todos: SER LOS REPRESENTANTES DEL PUEBLO EN TODOS LOS NIVELES ESTAMENTALES. No hay más. A todos y a cada uno de ellos se les eligieron para ello, no para ser otro cantamañanas que se inviste con los colores de su partido. Que ya estamos bien hartos de colorines, que España, quitando los colores de su bandera, no tiene más color que el de un pueblo trabajador, que el rojo y el azul de aquellos tiempos son más propios de mandarlos a la desmemoria histórica. Que tampoco necesitamos más colores hasta formar un absurdo arco iris sumándole el naranja y el morado, uno arrimándose al color que más le interesa dependiendo de quien gobierne y el otro que no es capaz de responder a una pregunta directamente, necesitando dar un discurso manido y que ya nadie cree (o casi nadie), o presentando estupideces como la exigencia de que haya que hacer un estudio de impacto de género homosexual con cada obra que se vaya a hacer, como si el resto de la sociedad no cuente (o será que no les interesa).

Si yo pudiese presentarme ante todos ellos les diría unas cuantas cositas, intentando ser respetuoso y educado ante todo, y más cuando les diga a todos y a cada uno de ellos que son unos sinvergüenzas, a unos por el mal gobierno que ya llevamos arrastrando muchos años con el bipartidismo, y a los otros por esa permisividad que la inmovilidad del empoltronamiento en el escaño los mantiene anestesiado con tanto sueldo y dietas.

A todos ellos, sin dejar a ninguno fuera del corral, habría que darle una colleja a modo de aviso, que las masas se están moviendo gracias a sus despropósitos, y que son masas bien peligrosas y luchadoras, empezando por nuestros mayores, a los que el gobierno les ha trincado los fondos de sus pensiones para tapar esos agujeros que con la mitad de todos sus sueldos habría sobrado. Nuestros mayores, los que lucharon por la democracia, los que sí que pasaron hambre en la postguerra, los que reventaban los terrones de tierra seca para poder alimentar a sus hijos, los que se destrozaron la espalda, el alma y la misma vida para que España sea el país que es (o mejor dicho era antes de que lo destrozasen ustedes). Nuestros mayores, los verdaderos luchadores, los que tienen el tiempo suficiente para luchar por lo que es suyo, los que jamás han tenido miedo y ya les están plantando cara para dejarlas, a las de todos ustedes, del mismo color, el de la vergüenza que no tienen.

¿Les parece que son pocos para que el status de todos ustedes no se tambaleen? No se preocupen, que son tan … (mejor me guardo la retahíla de adjetivos, que sería un no parar), que ya han despertado a otra gran masa ciudadana. Las mujeres. Madres, abuelas, hijas… luchadoras, fuertes, y peligrosas. que ya están hartas de tanto desprecio y de que las infravaloren, que no han hecho casi nada para que se les reconozca al mismo nivel que a los hombres (otra de sus tantas ineptitudes), que desde todos los estamentos gubernamentales han permitido su explotación, queriendo darles un reconocimiento esporádico con la finalidad de colocarse una medallita y salir en alguna que otra foto con sus sonrisas de cainitas.

Por si aún les parece poco los millones de jubilados y de mujeres que se han levantado contra todos ustedes, seguro que a algún lumbreras se le ocurrirá otra estupidez para bajarse los pantalones a favor de los que los manejan a base de billetes. ¿Volverán a abaratar más los despidos? ¿Obligarán al trabajador a indemnizar al empresario? o ¿Qué nueva gilipollez se les ocurrirá para joderles la existencia a los parados, en especial a los mayores de cuarenta años?

Parece que los muros de sus fortalezas estamentales son capaces de adormecer las voces del pueblo al que jamás han representado, pero los puños volverán a gritar una y otra vez mientras que millones de corazones golpearán una y otra vez hasta que se den cuenta de una puñetera vez que ustedes han sido elegidos para servir al pueblo español y no para exprimirlo impunemente.

Tiemblen, sus señorías, tiemblen, que lo están haciendo muy bien y el pueblo está despertándose con una misma voz sin mirar los colores que ustedes tanto defienden desde sus estériles escaños.