¿Dónde estás, amigo Carles?

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Foto Europa Press

Comienzo estas letras sin sacarme de la cabeza una cancioncita de una serie infantil del canal Disney, de cuando mi hija tenía tres o cuatro años a lo sumo, El oso de la casa azul, así se llamaba dicho programa; y la canción a la que me refiero decía así: ¿Dónde estás, amiga sombra? (tres veces)… Que te quiero ver. Y así, con la cancioncilla sonando sin cesar (y lo digo porque llevo toda la mañana tarareándola), me imagino al señor oso-Mariano Rajoy (que planta no le falta) llamando al amigo (amic para los puristas del independentismo) sombra-Carles Puigdemont (desde ahora Carlitos, por ser mas coloquial) con la susodicha canción mientras Carlitos se esconde en Bruselas a sus anchas, como si fuese un juego infantil; que cosa que no entiendo es que por qué el gobierno belga no nos devolvió al muchacho en su momento en vez de meter las narices en frontera ajena cuestionando nuestro sistema jurídico y penal.

¿Y no que ahora Carlitos se ha ido a dar unas conferencias a Copenhague así porque sí? Pues yo no creo, sinceramente, que este señor sea el más idóneo para dar charlitas y mucho menos cuando lo único que hace es escupir mentiras sobre el pueblo y el gobierno español. Que sí, que en Dinamarca hay dos regiones que quieren la independencia, Groenlandia y las islas Feroes, algo así como unos cien mil daneses (cosa que dudo que todos estén a favor) que, mitad por mitad, quieren su independencia. Pues a lo que decía, no sé de qué va a hablar el amigo Carlitos allí si hasta el gobierno soberano de ese país está sopesando concederles la solicitada independencia.

Pues que allí se ha plantado a dar esa conferencia donde Marlene Wind, la más importante politóloga del país ha empezado por recordarle a Carlitos que en España hay una constitución y una democracia, para seguir rebatiéndole sus argumentos poco a poco, cosa que fue borrando la sonrisa del “prófugo”, el mismo que no sabe o parece que no quiere saber que Dinamarca no es Bruselas y que los actos de sedición contra el gobierno en ese país están penados con todo el peso de la ley, como debe de ser.

Y mientras que Carlitos se menea por Europa más que la churrita del Manneken Pis y el chocolate belga juntos, nosotros, los españoles de a pie, nos preguntamos si la euroorden contra su persona se solicitará y se hará efectiva para que nos lo regresen a casa, porque nosotros, hijos de la patria, lo añoramos tanto…

Ahora un poco más en serio, sólo un poco. ¿De verdad creen ustedes que se va a reactivar la euroorden y nos lo van a traer de vuelta? Sinceramente, yo lo dudo. Más que nada porque va a ser una tropelía detener al presidente electo y muy recién electo de la comunidad autónoma de Cataluña, tanto que aún no ha hecho la toma de posesión y tampoco ha jurado el cargo; que para eso ya le dejarán hacerlo telemáticamente, aunque los abogados del Parlament-o han indicado que las normas de dicho organismo no lo permiten, cosa que tiene fácil arreglo para los indepes catalanes, simplemente y porque son más que nadie van a modificar las normas que les rigen dentro de esa entidad, madre de las libertades y derechos de todos los catalanes (y de sus onbligaciones). Que sí, nen, que el hermano Roger Torrent-e (el brazo indepe de la ley) ya lo ha dicho, todo sea para que Carlitos vuelva a ser President-e, aunque sea por Skype.

Pues a ver como sale la cosa, porque yo espero que le salga igual de rana que a los Jorgitos, Oriolín y el otro pres-o polític-o que de nada les ha servido bajarse los pantalones renegando del órdago unilateral de independencia. Eso sí, que se quedaron los muy valientes en vez de irse a disfrutar de unas vacaciones en Bruselas, que en estas divagaciones mías me imagino a Carlitos y a Oriolín discutiendo quién de ellos iba a ser Pili y Mili en la nueva versión de la peli, ahora titulada Junqui y Puchi en Tú al trullo y yo a Bélgica. Y siguiendo con el tema cinematográfico ¿no les recuerda Oriol un poco al villano de Harry Potter, Peter Pettigrew, el que se transformó en rata para ocultarse? Y sí, Carlitos tiene un poco de pinta de ser un Potter, Carles Potterdemont, aunque yo creo que debajo de ese flequillo y esas gafas no hay una cicatriz en forma de relámpago, sino que se esconde el más oscuro personaje de la saga, Carles Voldemont.

Lo que sí tengo bien claro que es mucha casualidad que justo en estas fechas saquen al bigotes, al coletas y a tó quisqui de la Gurtel valenciana a tirar de la manta, que será para usarla para que Carlitos entre sin mucho ruido en el Parlament-o a erigirse como el salvador de la patria catalana.

Y yo que esperaba que durante su conferencia, y ante el estupor de los asistentes, Carlitos se quitase las gafas y el pelucón-Potter que gasta y micrófono en mano se hubiese dirigido a todos diciendo “perquè jo no sóc un polític. Jo he viatjat molt, jo sóc cantant, sóc Xiquetet, el que canta Aquesta covardia …” (para los profanos del independentismo: “porque yo no soy un politico. Yo he viajado mucho, yo soy cantante, soy Chiquetete, el que canta Esta cobardía…”), que ya que el cantante le estropeó las fiestas navideñas a las criaturas de la localidad sevillana de Carmona, usted como cobarde que fue huyendo de su fallida repúblic-a catalana, haga lo mismo con todos los indepes que aun creen en llegar a ser una nación independiente. Y luego dicen que los ilusos son los niños que saben que los reyes magos existen.