Dos hombres y un sombrero

520
Foto Europa Press

¿Conocéis esa típica escena de película en la que dos personajes antitéticos se encuentran y (habitualmente) el visto con una moral más gris, en ocasiones un antihéroe o directamente un villano, le dice al héroe, muy de cerca, casi como si pudiera empañarle al otro el cristalino de los ojos con su aliento, “¿sabes? Tú y yo no somos tan diferentes.”? Vale, pues esto podría ocurrir perfectamente entre Javier Fernández y Pedro Sánchez. Al presidente de la gestora del PSOE le pasa lo mismo que al anterior Secretario General. Ambos tienen una opinión que defender como mayor representante de las aspiraciones y estrategias del PSOE decididas por los órganos internos del partido, y otra opinión personal a la que evidentemente no son ajenos, y que será la que cada uno defenderá internamente en dichos órganos.

Pedro Sánchez tuvo un doble mandato del Comité Federal, doble mandato que ha heredado Javier Fernández: El primero es votar NO en la investidura de Mariano Rajoy, o al menos en la primera votación de investidura; y en segundo lugar, en caso de que Mariano Rajoy fallara, pasar a ser líderes de la oposición contra el gobierno del PP. Hasta que el Comité Federal, encargado de marcar la estrategia de pactos del PSOE, tome otra decisión, así están las cosas.

No obstante, Pedro Sánchez dijo que su opinión iba más allá del No es No, y que plantearía la posibilidad de un gobierno de cambio presidido por él. Esto era su opinión personal, que le tocaría defender frente al Comité Federal. Javier Fernández tiene una opinión que también va más allá del No es No, y es que si Mariano Rajoy no es capaz de hacer gobierno, el PSOE no debe imponer su negativa para que se convoquen terceras elecciones. Una opinión que tendrá que defender frente al Comité federal, convocado como ya sabemos para el día 23 de este mes.

Comparten una cosa más: ninguno se lo calló.

Ninguna supone ser más o menos de izquierdas, ni mucho menos tener un proyecto subalterno al del PP. No son decisiones ideológicas, son decisiones que tienen que ver con cuestiones tácticas. No es ideología, es estrategia. Pero lo cierto es que no se puede criticar que hoy Javier Fernández diga defender la abstención por no ser coincidente con el mandato del Comité Federal, cuando al mismo tiempo no se criticó que Pedro Sánchez anunciara en las Elecciones Gallegas (no sé si era el mejor escenario) que intentaría de nuevo ser investido como presidente de un Gobierno con las fuerzas del cambio. No se puede denunciar ahora un supuesto Golpe de Estado contra Pedro, cuando Pedro hizo exactamente lo mismo en Castilla y León. En Derecho lo llamamos “compensación de dolos”.

Comparten incluso una cosa más: ninguno quiere que gobierne el PP.

Ahora mismo la Gestora tiene por delante dos duras tareas: explicar la decisión que tome el Comité Federal respecto al gobierno de Mariano Rajoy, calmar los aires en el seno del partido, y comenzar un periodo de profunda reflexión sobre cuál debe ser el papel del PSOE en la España y la Unión Europea del S. XXI. Es lo que tiene llevar el sombrero del liderazgo, habrá que ver a quién da la razón el tiempo.