El dragón y el lobo… y el por aquí te quiero ver de los blockbuster [Spoiler]

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Fotograma de El dragón y el lobo, HBO

Y se me va, como dijeron los Siempre Así. El dragón y el lobo ha puesto punto y final a la temporada en que Juego de Tronos se convirtió en un blockbuster.

Todo bien, muchas gracias

Todo bien, muchas gracias, y eso es tan bueno como decadente. Si algo nos hizo fans de la saga, es que ningún personaje ha estado nunca a salvo. Sin embargo, la entramada situación que se vive hoy en día en Poniente nos lleva a pensar que los buenos acabarán ganando. Por ejemplo, todo parecía indicar que Sansa iba a sentenciar a Arya y, sin embargo, no. Todo hacía pensar que Meñique se saldría con la suya y, sin embargo, no. Qué alivio. No obstante, este giro de los acontecimientos, con ese giro de cámara, con ese giro de cuello de Sansa… Pasó de moda en los sesenta. Había que mantener la emoción, qué duda cabe, pero, insisto, esa forma cinematográfica de narrar pasó de moda en los sesenta. 

Pueden estar pasando dos cosas: Que esta senda llegue al final y florezca la primavera de una forma muy romántica o, muy por el contrario, que nos convirtamos en Robb Stark. Ya lo dice Revólver, «cuanto más bella es la vida/ más feroces sus zarpazos». Eso sí, en El Dragón y el Lobo tenemos una escena final sobrecogedora, pero es que de algo tendremos que hablar el año que viene. 

Guapísimos y nobilísimos

El Dragón y el Lobo, HBO

Siempre corrieron rumores de que Jon Nieve era el verdadero Jefe, el auténtico cetro de oro. Como dijimos en la última reseña, el guapo, con la guapa, incluso me permití agregar que, además de guapa, con tierras. Bien, pues es al revés, el de las tierras es nuestro querido, guapísimo, formidable Jon Sn… Perdón, Aegon Targaryen. Siempre se dijo que cuanto más primo, más me arrimo. Viendo Juego de Tronos más de uno habrá encontrado un fin a su soledad existencial y freudiana, qué duda cabe.

Bueno, bien está, Disney lo hubiese aprobado. Los guapos, con las guapas… Y los enanos junto a los feos viendo cómo el guapo se lleva a la guapa. Esto es lo que sucede en las discotecas todos los sábados y en el barco del amor que transporta a Jo… Perdón, a Aegon, junto a Daenerys, si no me equivoco, su tía. Cómo no acordarse del Príncipe de Bel Air y su rap del principio, ya saben, «con tu tío y con tu tía irás a Bel Air»… Y Will Smith tan feliz.

Políticas para la prevención del embarazo, ¿una necesidad?

Que si la tía con el sobrino, que si… Bueno, es que lo de los Lannister no es comparable a nada en este mundo. No ya por el por aquí te quiero ver, sino por la efectividad reproductiva de esa familia, que es incuestionable. Qué útero más acondicionado el de ella, qué esperma más efectivo y resistente el de él. Supongo que esto era condición indispensable para que Cersei no haya hecho de la reunión diplomática una escabechina. A estas alturas ya no nos creeríamos que esta señora es capaz de no ser vengativa por un momento, ¿no creen? Ya podrían los Beckham de poniente agradecer la falta de políticas para la prevención de embarazos no deseados.

Y Jaime, que podría jugar de alero tirador en los Golden State Warriors, también sale vivo de Desembarco del Rey. Y menos mal, si hay alguien que sigue siendo poderosamente atractivo, es Jaime. El resto de los personajes ya están descubiertos, cualquier sobresalto sería inverosímil, en cambio, de Jaime Lannister tenemos aún mucho que descubrir. O esa impresión da. Ya veremos qué es de su amada hermana.

Conclusión: El dragón y el lobo, bellísimo blockbuster

¿El elenco actoral? Bien. ¿Los escenarios? Bien. ¿El vestuario? Fantástico y elefantiásico. ¿Los efectos especiales? Sublimes. ¿Sigue habiendo en el guión esa riqueza de los personajes, ese gusto narrativo? Ehm… Si bien en este episodio hemos visto diálogos de mucho provecho (Sansa y Arya; Jaime y Bronn…), no ha sido la tónica de la temporada.

Los muy puristas se habrán echado las manos a la cabeza, pero hay algo que tenemos que entender: Los libros y la serie son dos productos distintos. Y, cada uno a su manera, son sublimes. La producción televisiva se ha convertido en un blockbuster, la religión que separa lo mainstream de lo cool ya la habrá maldecido, pero sigue siendo un pelotazo. La acción, los espadazos, las aventuras, el hecho de que tengamos fe en los buenos, de que el tío mierda de Theon se levante porque lo que está muerto no puede morir… Esta temporada ha sido la más comercial pero, debo confesar, también ha sido la que más en vilo me ha tenido. Y eso también está muy bien. El dragón y el lobo ha sido una  guinda a este pastel tan sabroso y, a la vez, tan alejado de la alta cocina.