El dulce sabor de la Navidad se hornea a fuego lento en los conventos

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La Navidad es una fecha en el calendario, una costumbre, algunos dicen que un espíritu. Pero desde luego es también un sabor. O más bien una deliciosa amalgama de sabores. En Alcalá ese sabor tiene acento propio y es gloriosamente dulce. La ciudad tiene sus propios productos con los que celebrar estas fechas, e incluso los exporta a otros lugares, donde contagia de la esencia de Sevilla.

El obrador de las monjas de Santa Clara está estos días más atareado que de costumbre. Su producción de dulces es constante durante todo el año, pero en estos días se incrementa. La relación de elaboraciones que ofrecen es amplísima: merengues, palmeras, yemas, pastel de gloria, corazones de almendra, figuran entre sus clásicos. Pero ellas no paran de innovar y buscar nuevas elaboraciones. Este año tienen como novedad las trufas, que ya figuran entre sus productos más demandados. Elaboran además tartas con azúcar y sin azúcar para adaptarse a necesidades alimentarias específicas, y ahora están investigando para hacer roscos sin azúcar.

Por encargo también elaboran roscos de reyes con diversos rellenos, e incluso han introducido en su listado de productos, elaboraciones saladas como las empanadas.

Ellas son las herederas de la larga tradición pastelera de nuestros conventos, y en particular de las Clarisas. Pero también es su forma de vida. La venta de sus dulces es su único ingreso, por lo que comprarlos es también realizar una labor solidaria. La calidad de sus productos es tal, que el Corte Inglés los vende en sus tiendas gourmets. Hasta hace unos años podían subsistir con este cliente, pero con la crisis las ventas bajaron, y ahora comercializan ellas mismas sus productos. Pueden comprarse en el propio convento en el acceso por la calle Alcalá y Orti en horario de 10:30 a 12:30 y de 16:30 a 18:30. Para las fechas navideñas también instalan un puesto en la calle Mairena, del que se encargan un grupo de voluntarias. Está frente a la callejuela del Carmen en el mismo local en el que monta su belén la Cabalgata de Reyes.

Pero el sabor de la Navidad es también el de los mantecados de Viena de la confitería San Joaquín (Alcalá de Guadaíra, Sevilla). Más de 2.000 kilos de este delicioso producto se venden en estas fechas. Es una elaboración creada por esta confitería, que luego ha sido muy imitada. Para elaborarlos se emplea la misma receta que trajo Alfonso Pérez, el primer confitero que trabajó en el establecimiento cuando se abrió en 1946.

Como explica Joaquín Bono, propietario de la confitería, este producto viaja cada Navidad por toda España, en forma de pedidos. Su fama desborda Alcalá. También son muchas las personas de Sevilla y de pueblos de los alrededores para hacer acopio de ellos. Pero las “tentaciones” de San Joaquín para estas fechas son muchas más: alfajores, mantecados, figuritas de mazapán con cabello de ángel, sus exclusivas pastas de té, que muy pocas confiterías hacen ya en España, roscos de reyes o las tortas de Alcalá, otro clásico de las navidades de la localidad, imprescindibles en cualquier mesa alcalareña por estas fechas. La demanda de productos de San Joaquín se dispara en estas fechas. En el obrador trabajan normalmente tres personas y en estas fechas, se refuerzan con dos más.

Las opciones para endulzar las fiestas son muchas. Existe una sana competencia entre establecimientos por elaborar las mejores tortas de Alcalá cada año. En la Confitería La Centenaria, el surtido de especialidades navideñas es sumamente tentador. En Nuestra Señora del Águila, los mantecados de chocolate tienen auténticos fans.