El Acuario de Sevilla concluye con éxito el programa de cría de cuatro tortugas marinas

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El Acuario de Sevilla ha culminado con éxito el programa de cría y fortalecimiento “head starting” de cuatro ejemplares de tortugas marinas, que nacieron en el Oceanogràfic, procedentes del nido descubierto en julio del año pasado en la playa de El Serradal de Castellón, donde depositó su madre 113 huevos y donde regresarán para entrar en el mar.

Cedidos por la Conselleria de Agricultura y Transición Ecológica, durante estos últimos siete meses el equipo técnico del acuario hispalense ha cuidado de los animales y ha podido estudiar el desarrollo, comportamiento, habilidades y condiciones fisiológicas para aportar más conocimiento sobre esta especie, que se encuentra, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN, por sus siglas en inglés), amenazada, ahora, también, por la basura marina.

El Acuario de Sevilla forma parte del grupo de centros españoles que se ocupan de la conservación de tortugas marinas, que aparecen varadas, dañadas en el litoral o, como en este caso, asegurando la supervivencia de las crías procedentes de diferentes nidos que se ven amenazados por diversas actividades humanas.

Las tortugas, bautizadas como Tierra, Aire, Agua y Fuego, han llegado a la Fundación Oceanogràfic en perfecto estado de salud y se han unido al resto de sus “hermanas”, que también han seguido el mismo programa en las instalaciones de la Fundación Oceanogràfic.

Programa de crecimiento e introducción en el mar

Las pequeñas tortugas acogidas en el Acuario de Sevilla siguen el citado protocolo de “head-starting”, cuya finalidad es conseguir que los neonatos alcancen el tamaño, peso y habilidades suficientes de natación, buceo y alimentación para aumentar las posibilidades de supervivencia y eludir a gran parte de sus depredadores naturales.

Las experiencias llevadas a cabo hasta ahora permiten un gran optimismo, porque los porcentajes de supervivencia de estos animales al entrar al mar están en torno a un 90%, lo que significa un éxito para la conservación de la especie, dado que se estima que, en condiciones naturales, sólo sobrevive a su entrada al mar una tortuga de cada mil que nacen.

Un animal superviviente

La tortuga es un animal superviviente por naturaleza y desde el comienzo de su vida demuestra su gran fortaleza. La alimentación del vitelo le sirve en el medio natural para conseguir emerger de la arena donde está depositado el nido, recorrer la distancia de la playa hasta la orilla del mar.

Al llegar al agua se les desata un frenesí natatorio con el que, pese a sus escasos 17 gramos de peso y 6 centímetros de tamaño, son capaces de superar el rompiente de los primeros metros de la orilla hasta llegar a mar abierto, donde el neonato aprovecha para estabilizarse plegando sus diminutas aletas y quedarse flotando.