El Centro Dramático Nacional y La Zona traen al Teatro Alhambra “La piedra oscura”

Espectáculo inspirado en la vida de Rafael Rodriguez Rapún compañero de Federico García Lorca y secretario de La Barraca

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Andalucía al Día, Teatro Alhambra

Una habitación de un hospital militar cerca de Santander; dos hombres que no se conocen y que están obligados a compartir las horas terribles de una cuenta atrás que quizá termine con la muerte de uno de ellos al amanecer. Un secreto envuelto en remordimientos y un nombre que resuena en las paredes de la habitación: Federico. Queda tan sólo la custodia de unos documentos y manuscritos como último gesto de amor.

Inspirada en la vida de Rafael Rodríguez Rapún -estudiante de Ingeniero de Minas, secretario de la Barraca y compañero de Federico García Lorca en los últimos años de sus vidas-, La piedra oscura es una vibrante pieza sobre la memoria como espacio de justicia y también sobre la necesidad de redención. Un texto en el que se aúnan tensión dramática y pulso poético para levantar interrogantes sobre la naturalización de nuestro pasado más reciente y el destino de los olvidados en las cunetas de la Historia.

Alberto Conejero (Jaén, 1978), su autor, declara: he escogido el pasado como materia para escribir La piedra oscura. Un pasado que, sin embargo, no deja de lanzar preguntas incómodas sobre nuestro presente y los débiles cimientos de esta democracia ahora asediada. He escrito sobre el pasado también para cuestionar mis certidumbres sobre él y como brújula de un futuro incierto. La piedra oscura es también un canto de amor a Federico García Lorca, a su memoria como una luz siempre imprescindible y a su cuerpo ausente como una oscura herida de este país. Pero La piedra oscura es, ante todo, una indagación sobre los que quedaron en los márgenes de la foto oficial de la Historia, detrás de las grandes fechas, de los grandes nombres. Nuestros padres, nuestros abuelos. Aquellos que fueron casi devorados por el tiempo y el olvido. Para que su memoria perdure.

Por su parte Ian Gibson, sobre el espectáculo que este fin de semana llega al Teatro Alhambra, señaló: El desarrollo del diálogo entre los dos únicos personajes de la obra está orquestado con maestría, con una inmensa ternura contenida, y muy pocos podrán mantener los ojos secos hasta el final. […] Espero que La piedra oscura encuentre cuanto antes su lugar en los escenarios teatrales porque su mensaje es necesario en una España donde, vergonzosamente, todavía yacen en cunetas más de 100.000 víctimas del fascismo, entre ellos el desaparecido más célebre de todos, por la recuperación de cuyos restos hace votos el personaje de Rapún pocos minutos antes de desaparecer para siempre él mismo. A Alberto Conejero le ofrezco mi más cordial enhorabuena por esta obra que a mí me ha conmovido.