El clásico Rajoy

La intervención de Rajoy, que se mostró como acostumbra, presentó nubes y claros

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Rajoy en la sesión de investidura de ayer. Foto de Europa Press.

Si de algo ha presumido siempre Mariano Rajoy es de previsibilidad. Al igual que el carisma de González, el sentido de Estado de Suárez, o la fama de buen gestor de Aznar, la previsibilidad de Rajoy se ha convertido en su santo y seña. De hecho, él mismo se ha dedicado durante años a promocionarla.

Pues bien, una vez más el Presidente no ha fallado a su personalidad; En su intervención parlamentaria nuevamente han sido claves las referencias al sentido común, la seriedad y la certidumbre, mantras de Rajoy en todas sus intervenciones públicas desde que fue elegido líder de PP en el año 2003.

Por todo ello no sorprendió que centrara sus palabras en lo mismo a lo que se ha venido refiriendo desde el pasado 20D: la concepción de que el PP merece gobernar, la gestión económica ha salvado a España, y su gobierno es la única opción frente a un hipotético “gobierno de mil colores”.

Cabe destacar el empeño del líder gallego en prometer una cifra completa de creación de puestos de trabajo: Para el año 2020 veinte millones de empleos. Quizá Rajoy no aprendió del Presidente Bush padre, quien también concretó una enorme cifra de contrataciones laborales que crearía durante su mandato. Cuando cuatro años más tarde compareció ante sus compatriotas en el debate electoral televisado, Clinton le expuso la cifra finalmente conseguida; el desfase numérico era tan bochornoso que la imagen del líder republicano quedó seriamente tocada. Meses más tarde su oponente ocupó la Casa Blanca.

Por  otro lado, es preciso subrayar la racionalidad del Presidente Rajoy al reclamar el derecho de su formación a gobernar, así como también su apuesta por alcanzar numerosos pactos de Estado en cuestiones principales.

No tan acertada fue la confusión con el tiempo y el formato del Debate de Investidura. En lo referente al tiempo, pareció por momentos un revival  del discurso sobre el Estado de la Nación del año 2015, y es que ya no toca reivindicar la salida de la crisis, y es que ya no es tiempo de grandes objetivos cuyo enunciado es más propio de la campaña electoral, por el contrario, ahora es momento de explicar qué idea de España se tiene para los próximos años.

En cuanto al formato, erró Rajoy al no explicar pormenorizadamente el acuerdo de investidura alcanzado con Ciudadanos y Coalición Canaria. Lógico también hubiera sido que el candidato explicara en la sede de la soberanía nacional porqué él es el mejor candidato y no otro.

En conclusión, es evidente que es el tiempo de formar un gobierno “sólido, tranquilizador y estable”. También  está claro que no hay tiempo que perder y que, hoy por hoy, no existe una alternativa de 170 o más escaños. Pero sin quitarle la razón en estos planteamientos habría que exigirle al candidato que expusiera algo novedoso y concreto. Quien pretende gobernar en agosto de 2016 no puede dedicar tan solo 1 minuto a la lucha contra el cambio climático, o 3 a la guerra contra el terrorismo islamista. Y desde luego tampoco puede dedicar unas breves referencias a la imprescindible regeneración democrática de nuestro país.

El PP tiene un mandato democrático claro, pero esto no es un derecho, sino también una obligación de Estado. Sr. Candidato ¿Qué quiere hacer con España durante los próximos años?