El emprendimiento social como instrumento para ayudar y empoderar a los colectivos más necesitados

El encuentro ‘Sociedad en constante evolución’, ha reunido al padre Ángel, fundador de Mensajeros de la Paz, y a Ana Sáenz de Miera, vicepresidenta de la red global de emprendedores sociales Ashoka.

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20 aniversario de la Fundación Pfizer

La solidaridad ha evolucionado desde unos enfoques puramente asistencialistas y que buscaban paliar los problemas, a otras formas de trabajar en las que lo que se busca son cambios sociales que perduren en el tiempo. Esta ha sido una de las conclusiones del diálogo que han mantenido Ana Sáenz de Miera, vicepresidenta de Ashoka Internacional, la mayor red global de emprendedores sociales, y el padre Ángel García, fundador y presidente de la ONG Mensajeros de la Paz, en el marco de la jornada ‘Sociedad en constante evolución’, moderado por el periodista David Cantero.

Este segundo encuentro que organiza la Fundación Pfizer con motivo de su XX aniversario, que se enmarca dentro de la serie de diálogos ‘En constante evolución’,ha servido para analizar la evolución en España del trabajo de aquellos que se dedican a mejorar la vida de personas con distintas necesidades. Entre las ideas expuestas, se ha destacado la complementariedad de los esfuerzos que se llevan a cabo a través del voluntariado, en organizaciones como Mensajeros de la Paz, con el trabajo de los emprendedores sociales, como el que promueve Ashoka y que busca impulsar a personas con iniciativas que generan impacto positivo y duradero en la sociedad.

No solo enseñar a pescar

En este sentido, Ana Sáenz de Miera ha recordado las palabras de Bill Drayton, fundador y Presidente de Ashoka a nivel global y premio Príncipe de Asturias de Cooperación en 2001, quien dijo que los emprendedores sociales van “más allá de dar peces o ayudar a la gente a aprender a pescar”, ya que lo que hacen es “transformar la industria pesquera para que sea más justa para todos”. “Lo que buscamos es el cambio sistémico”, ha expresado Sáenz de Miera, quien ha destacado que lo que tienen en común los emprendedores sociales que Ashoka selecciona es que lo que hacen con sus proyectos es “empoderar a las personas para que ellos tomen las riendas, logrando así que los beneficiarios sean los principales actores y no víctimas ni sujetos pasivos”.

La red Ashoka, fundada hace 38 años, reúne a 3.600 personas en 93 países; 40 en España, donde está presente desde 2005. Según ha explicado Sáenz de Miera, nació con el objetivo de encontrar las innovaciones sociales más potentes para solucionar los retos de distintos áreas. No hay un perfil ‘tipo’ de emprendedor social en una red que acoge desde médicos a filólogos, pero sí hay actitudes comunes, como la inclinación hacia resolver desafíos, la empatía –“quizá por haber sufrido ellos mismos el problema o por haberlo visto a su alrededor”– y la innovación. “Lo cierto es que hablamos de emprendedores sociales o de innovadores sociales de manera indistinta”, explica Sáenz de Miera, quien pone de relieve que uno de los criterios para seleccionar los proyectos es lo que denominan la “nueva idea”, que sea algo que no se ha hecho antes, por lo que prima la creatividad.

Cada vez más gente dispuesta a echar un cable

Mensajeros de la Paz, por su parte, tiene una larga trayectoria a sus espaldas, fue fundada en 1962 por el padre Ángel en Mieres (Asturias). Desde entonces, ha ido ampliando su público y radio de actuación, llegando hoy en día a tener presencia en más de 50 países y atendiendo a sectores como infancia, mujeres, discapacitados, excluídos sociales o tercera edad. “Cada vez hay más voluntarios dispuestos a echar un cable en esta laboriosa tarea. En España somos muy solidarios en general. Cada vez hay más ONGs que ayudan a diferentes sectores de la sociedad. Yo lo veo cada día, cuando personas llaman para hacer cualquier tipo de voluntariado sin poner ningún tipo de condición”. Este afán se ha mantenido “aún con más ahínco” durante la crisis económica.

El padre Ángel tampoco está de acuerdo con la idea del voluntariado como un instrumento paliativo de la pobreza y la exclusión, sino que considera que éste actúa activamente sobre las causas que la generan. “Educamos, formamos y ayudamos a elevar la autoestima”, señala. “Tenemos una escuela infantil social, así como aulas de refuerzo y apoyo educativo y una escuela de padres, entre otras cosas. Hay ayudas para las personas en riesgo de exclusión social, pisos tutelados para familiares de pacientes, restaurantes solidarios ‘Robin Hood’, apoyo moral, médico y psicológico”, ha enumerado el párroco de la Iglesia de San Antón, en Madrid, quien ha recordado que, entre otras muchas actividades, la Fundación ayuda a la búsqueda activa de empleo.

Asignaturas pendientes

En España, según Sáenz de Miera, “apenas se impulsa el emprendimiento social y no está reconocido a nivel jurídico”. Esto es una de las asignaturas pendientes del sector, a juicio de Sáenz de Miera, quien vería deseable que se incorporara esta figura en el debate político. “Si se atacan las causas de los problemas, y se hace de la mano de la mejor ‘I+D social’ –los emprendedores sociales–, se podrían ahorrar muchos millones de euros, como acaba de demostrar un estudio que ha publicado Ashoka en Alemania”, ha mantenido la vicepresidenta de esta red.

Por su parte, el padre Ángel ha reclamado mejores programas de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) a las empresas. “Deberían establecer programas a medio plazo, ya que muchas veces son solo a corto o de forma puntual. Se contribuye a concienciar a los empleados de las empresas, pero es evidente que muchas empresas tienen una gestión superficial de la RSC y su mayor preocupación es destacarse para tener una imagen responsable” ha expresado.

Empatía y emprendimiento social

Los dos invitados han aportado diferentes puntos de vista en torno al emprendimiento social, pero ambos han coincidido en algunos aspectos, como el carácter altruista y empático de estas personas. “El voluntario, cooperante o emprendedor social se caracteriza por tener un sentido humanitario, que no es más que estar en el sitio indicado cuando otra persona lo necesita”, ha señalado el padre Ángel.

En esta línea, Ana Sáenz de Miera, ha recordado que desde Ashoka se están reconociendo y difundiendo iniciativas que logran que los niños y las niñas aprendan a mejorar su entorno desde muy pequeños, tras observar que el 80% de sus emprendedores sociales fueron personas que durante su infancia o su adolescencia tuvieron la oportunidad de implicarse en la resolución de problemas en su entorno. “Es tan necesario educar en empatía y en ser agentes de cambio como enseñar a leer y escribir o enseñar matemáticas”, ha señalado la directora de Ashoka España.

Por su parte, Sergio Rodríguez, presidente de la Fundación Pfizer ha destacado como tanto el padre Ángel como Ana Sáenz de Miera representan una nueva visión del tercer sector, “en la que los emprendedores sociales intentan realizar cambios positivos en sus comunidades a través de su trabajo y su iniciativa” y ha destacado cómo el emprendimiento social “contribuye a la mejora de la sociedad en su conjunto, protegiendo a determinados colectivos y, al mismo tiempo, creando empleo y riqueza”.

“Este encuentro es un perfecto ejemplo de lo que entendemos por innovación en la Fundación Pfizer. Innovación no solo como innovación tecnológica, sino también en cómo afrontamos retos como la lucha contra la desigualdad o la protección de los derechos de colectivos desfavorecidos”, ha destacado Rodríguez. El presidente de la Fundación Pfizer ha concluido señalando que esa innovación en un sentido amplio es precisamente el hilo conductor de las jornadas ‘En constante evolución’, con las que la Fundación Pfizer quiere celebrar su vigésimo aniversario y que tienen lugar en distintas ciudades españolas durante 2019.   

Fundación Pfizer: 20 años en constante evolución

La Fundación Pfizer cumple 20 años redoblando su compromiso con el impulso de la ciencia, la tecnología y la innovación y con su acercamiento a la sociedad. Para ello, ha reforzado su apuesta estratégica por la innovación científica y tecnológica a través de la búsqueda de puentes entre la actividad investigadora y la sociedad, con el objetivo de que los avances científicos se traduzcan en una aplicación práctica en beneficio de las personas.