El Expresionismo de Antonio Hernández en la Caja Blanca

La exposición, compuesta por diferentes piezas en metal, estará abierta al público hasta el miércoles 9 de marzo

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Andalucía al Día, Antonio Hernández

La Caja Blanca, espacio de creación y arte joven, continúa con su apuesta por los jóvenes artistas malagueños que desean mostrar sus obras al público. El protagonista de la exposición que ha encontrado acogida en este espacio hasta el 9 de marzo es el expresionismo de las esculturas en metal de Antonio Hernández.

Bajo el nombre de “Todo EnCaja” el artista propone al espectador un recorrido sobre sus propias reflexiones acerca de las limitaciones que la sociedad impone desde la infancia. Así, esta serie de esculturas representan formas humanas en posturas rígidas y antinaturales bajo la premisa “Vivimos atrapados dentro de una caja imaginaria”, una caja mental llena, según el autor, de inseguridades obsesiones y estereotipos.

La primera de las piezas, llamada “Falso Techo” es la que mejor representa este concepto de una persona encajada en unos límites rígidos, representados a través de un delgado marco en la parte superior de la escultura que, sin embargo, aprietan todo el cuerpo dentro de un cubo inexistente. Las siguientes piezas continúan expresando estados mentales que separan al ser humando de la felicidad, como la obsesión, el aislamiento, el miedo, la ansiedad o la frustración entre otros.

Para finalizar la serie de esculturas, el autor pretende expresar a través de sus obras lo que se experimenta al intentar escapar de ese espacio apretado, utilizando como reflexión final la dificultad de escapar a la personalidad forjada durante la infancia y la persecución de estas limitaciones, con mayor o menor peso, durante toda la vida.

El autor

A pesar de ser ingeniero informático, Antonio Hernández declara haber tenido siempre inquietudes creativas que le llevaron a la pasión por la escultura después de un largo proceso de auto-descubrimiento personal a través del diseño gráfico digital.

Tras varios años de formación, afirma haberse convertido en “arteterapeuta”, apostando por la expresión artística como instrumento para el auto-desarrollo. Utiliza las esculturas para investigar las partes de la personalidad que limitan el desarrollo pleno de las personas, expresadas como esas paredes imaginarias que separan al ser humano de la felicidad. Así, el autor quiere invitar a la reflexión sobre los límites que cada cual se impone, siendo su reconocimiento el primer paso para poder trascender esas limitaciones.