El grajo vuela bajo, en OT se salen dos chavales e Italia está sin mundial

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Buffon y Casillas. Europa Press

Igual por el sur se nota menos, pero aquí, en el dulce exilio, el grajo ya vuela bajo. El frío de Castilla es un frío seco, como un golpe. Quizás sea mejor que el de Andalucía, que es líquido y más que golpearte, te envenena, se mete en las membranas de entre los huesos y los músculos y acampa.

El grajo vuela bajo y pasan cosas

Y con este frío no dan ganas de salir a la calle. Además, ha venido de golpe, sin el periodo de adaptación que necesitan los futbolistas. Sin entretiempo, sin piedad. Ya tocaba, por otra parte, estamos a quince de noviembre, ya era hora. Y al abrigo de este frío, ocurren dos cosas que hacen temblar de impresión: Italia está sin mundial y dos chavales se salen en OT.

Italia sin mundial

El mundial de Rusia 2018 será frío y sin defensas serios. Supongo que en el fútbol me gusta lo clásico, a saber: Las botas negras, los pantalones cortos, las camisetas vintage. Jugará el Mundial un país donde el fútbol llegó hace poco: Nueva Zelanda, por ejemplo, se jugará la clasificación contra Perú.

Pero, ya se sabe, el fútbol es una sinrazón global, que lo juegue alguien exótico mete a ese país en esta extraña rueda de hermandad. Está genial eso de “el mundo unido por el fútbol”, ya quisiera la ONU. Es más, ya quisieran las artes, que emiten sentimientos, tener la misma resonancia que la palabra “gol”. Echaré de menos, no obstante, imágenes como la llegada de la selección italiana al estadio. Todos en traje, la mayoría bien peinados, bien afeitados o con la barba recortada; amén de cuando suena ese himno llamando a la batalla y Buffon, caballero del fútbol, lo canta sacando pecho…

 

Se acaba una etapa, un fútbol dorado. Pirlo y Xavi anuncian su retirada del fútbol profesional. Ya se fueron, uno a las Américas, otro a Arabia, a hacerse aún más millonarios. Ahora se van del todo, sin remisión. Y, tras eso, Italia se queda sin mundial, qué debacle. ¿Quién sabe? Quizás dentro de 50 años Japón, ya clasificado, sea tetracampeón. Todo cambia tan deprisa…

¿Quiénes son esos chavales?

OT ha vuelto, y ha vuelto con ese rigor horterilla que tienen los talent shows. He visto cosas que me han gustado en algunas reposiciones, a saber: la ilusión, los ensayos duros, el trabajo… Otras siguen sin gustarme, esa manía televisiva de que salgan de la academia cantando todos la misma canción con tempos distintos: “mi pasión es como un río”, “quiero amarte esta noche”, “las calles vacías sin ti”… Esas ganas de que fichen por una compañía discográfica que les haga un primer disco que suene a hojalata, me parece un chicle que ya se ha comido otro.

Podríamos pervertir los términos de presunción de inocencia y hablar de presunción industrial, y el fallo será mío, por supuesto. Quizás, tras un primer disco de hojalata, estos artistas se decanten por ser ellos mismos, con peor o mejor gusto, pero, en cualquier caso, alabables. Sin embargo, amable sorpresa, entre las actuaciones del lunes hubo una más que reseñable: Un tal Alfred y una tal Amaia ponían un piano de por medio y cantaban city of stars. La canción de La la land somos nosotros, los que van a un talent show, los que tenemos el borrador rulando por editoriales que no nos echan cuenta, la actriz que va al casting y, joder, siempre hay una mejor…

Are you shining just for me?, nos calma. Y qué bien la cantaron esos chavales. No sé si es que lo hicieron francamente bien o que uno se siente tranquilo sabiendo que, en esto del intentar tirar p’alante, no está solo. Que somos muchas personas intentando dedicarnos a lo que nos gusta. Y el grajo vuela bajo, es el segundo invierno en Madrid, y todo va a mejor. You never shine so brightly, acaba diciendo la canción.

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Fernando Camacho, Politólogo | Columnista en @AndaluciaAlDia y @Secretolivo. Poeta y escritor de relatos y novela.