El llanto de un niño

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Andalucía al Día, metro Bruselas atentados

En condiciones normales, si un niño tiene hambre, o sed o tiene sueño, se expresa con el llanto. Y en condiciones normales, cuando escuchamos llorar a un niño, nos lo tomamos con cierta calma. Es un llanto sereno que requiere alguna atención de las que habitualmente los padres les prodigan.

Pero cuando escuché el llanto de una niña (creo que era una niña) tras las explosiones en el metro de Bruselas, no era un llanto sereno, era un llanto que producía no inquietud o desazón, sino que provocaba impotencia en los oídos. Como se dice vulgarmente se me puso la carne de gallina.

El llanto de esa niña era un llanto triste, desubicado, que descolocaba los sentidos. Era el llanto del miedo, un miedo a la barbarie, a la salvajada de unos locos que se odian a sí mismos. A esa niña la desangraba la peor herida que puede tener un niño: el miedo.
No hay herida más dolorosa que la herida de la mente, la que no se puede curar con ninguna medicina. La herida que produce el miedo sangra de forma constante y dolorosa; es mucho más dolorosa porque la impotencia hace que no se pueda controlar, que no haya remedio para taponarla.

Nunca entenderé, y creo que nadie medianamente normal, que simplemente tenga la cabeza sobre los hombros, que haya personas que sean capaces de matar por motivos religiosos. Yo diría que no son ni siquiera alimañas.

Los que han colocado bombas en nombre de una religión, en este caso se dicen mahometanos, no tienen sentimientos religiosos, simplemente son terroristas, repugnantes asesinos sin más.

Doy por supuesto, porque así lo han demostrado en innumerables ocasiones que a los mahometanos, al pueblo árabe en general, le mueven emociones religiosas y étnicas que desembocan en sentimientos de hermandad con el resto del género humano.

A esos que mandan poner bombas, que ordenan matanzas, les deseo que se les cumpla la maldición (lo siento pero es lo que me pide el cuerpo) al estilo de lo que se dice en nuestra tierra: ¡ojalá vean que a sus hijos les hacen lo mismo!