El martes 13 y el veranillo de San Martín

183
Manuel Marchena, elegido Presidente del Tribunal Supremo por los partidos mayoritarios. Europa Press.

El martes 13 de noviembre de 2018 amanece con un veranillo de San Martín que va por barrios. Sucede como con la crisis económica, que a unos más que a otros; con la reacción ante la renovación del Tribunal Supremo, que por aquí y por allá surgen críticas; con la convocatoria de Jordi Alba, el fútbol de Setién (ah, el romanticismo) o con el disco de Rosalía, verdadero debate entre la sociedad española, que el pasado junio leía su tesis doctoral en Flamencología (afortunadamente, vamos ya por el sexto doctorado y la octava cátedra).

El martes 13 y el veranillo de San Martín

Hablando sobre juicios, los dos grandes partidos eligen al nuevo presidente del Tribunal Supremo. Ciudadanos proponía que fueran los propios jueces quiene eligieran a sus órganos. No me parece descabellado, pero eso prolongaría una forma estamental de la justicia: La élite judicial seguiría eligiéndose a sí misma. El Presidente del Tribunal Supremo sería un hombre, a poder ser de derechas, de familia acomodada y buena presencia ad eternum.

Por otra parte, esta elección parlamentaria pone en cuestión la separación de poderes, tan perjudicial como lo anterior. La opción que nos queda es que sea la ciudadanía quien elija a los órganos judiciales. De ser así, no me quiero ni imaginar las campañas electorales. Demasiado tenemos ya con la demagogia política. La judicial es, si cabe, más peligrosa. El martes 13 es, sin duda, la mala suerte de que todas las opciones me parezcan mejorables.

El veranillo de San Martín

Dice la televisión que llega el veranillo de San Martín. Mallorca llegará a los 17 grados, es posible que llueva. No obstante, Villablino, en el Bierzo (León), tiene una máxima de 0 grados. Entre ambos extremos, los 11 grados de Madrid, donde ni frío ni calor, excepto en Podemos, allí siempre hace fresco (han suspendido de militancia a 6 concejales). En lo que a Andalucía respecta, más caliente que la media. Serán las elecciones. La meteorología, ya puestos, también está en campaña.

El análisis político asume que lo que suceda en Andalucía será un buen reflejo de qué sucedería en España. Es un error de cálculo: Las candidaturas de los partidos andaluces no se parecen a sus homólogos nacionales. Si Rodríguez es rural, Iglesias es urbanita. Si Díaz representa al PSOE de los barones; Sánchez quiere irse a lo contrario. Marín, como el resto de los líderes regionales de Ciudadanos (exceptuando a Arrimadas) no es Marín, sino una sombra de Rivera. Y Moreno Bonilla es otra prueba de lo perjudicial que es proponer candidatos a dedo (alabado sea Rajoy) porque debes un favor.

El martes 13 nos ha cogido en campaña electoral. Quizás la mala suerte coja a sus Señorías con mal pie y hoy tengan un lapsus con el maquillaje del plató y las buenas formas. O quizá alguien les pregunte qué les parece el disco de Rosalía y, ya sí que por narices, tengan que afrontar el hecho de que van a perder votos, si no de unos, de otros.