El punto medio no siempre es lo mejor

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Manifestación fascista en Toledo. Europa Press.

Vivimos una época turbia en la que hay frases con las que siempre se queda bien en determinadas mesas. No sabes qué decir, no sabes cómo resaltar su sapiencia y ahí te viene: “El PSOE tiene que pensar más en los votantes que en su militancia”. Por poner un ejemplo. Otra, casi más absurda que la anterior, es la del punto medio: “Ni levantar el puño, ni alzar el brazo“. Demostraremos con dos sencillas fotos que esto es una patochada.

El punto medio no siempre es lo mejor

“Ni brazo alzado, ni puño en alto”. Las masas aplauden, seguramente. Bien, hemos intentado buscar un punto medio en el que se pueda levantar el brazo y, a la hora de tener que elegir entre extender la mano o cerrar el puño, nos quedemos en el punto medio. El resultado está lejos de ser positivo, observen:

Punto medio entre puño en alto y brazo alzado.

Si bien se observa que no es ni una cosa ni la otra, lo que está claro es la intención revisora de la próstata que el dedo tiene. La postura dediticia, como se puede ver, elonga el dedo corazón y lo muestra a modo de amenaza. Posición esta que, a decir verdad, seguramente no practicasen ni Hitler ni Stalin, que se sepa. No obstante, al cuñado (o cuñada) que acostumbra a decir que ni una cosa ni otra, obtendrá en este gesto un desprecio sumo.

Desde el otro punto de vista, no mejora:

También se acostumbra a decir por activa y por pasiva que todo hay que verlo desde sus dos caras. Semejante falacia de índole generalista (es decir, fan de lo general), una vez comprobada, tampoco resulta para nada atractiva, observen:

Punto medio entre puño en alto y brazo alzado, del lado reverso.

Dados estos dos factores podemos confirmar que el punto medio en este caso no suscita, propone, ni alienta mejoría alguna. La elongación del dedo corazón y cierre de los demás, punto medio indiscutible, no es mejor que los anteriores.