Empiezan los debates en MEU Madrid

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Consejo de la Unión Europea / MEU Madrid

El Consejo de la Unión Europea ha visto obstaculizado su debate por el cargadísmo ambiente que se produce cuando hay doce miembros candidatos a presidir el Consejo de la Unión Europea. Tanto es así que la sesión se inició con nada menos que tres mociones procedimentales (aquellas que versan sobre cómo se ha de debatir).

Las negociaciones, por lo tanto, se vieron azuzadas por dos debates no moderados consecutivos a los que el chair Nacho Avendaño tuvo que dar pie. Después del segundo, se iniciaba la lista de oradores en la que la Representación Francesa, Neerlandesa, Finlandesa y, finalmente, Irlandesa tomarían la palabra. Todas las representaciones insistirían en las bondades de su candidatura, pero saltaba la sorpresa cuando el representante nórdico pedía el voto para la Ministra de la República de Irlanda.

La mayoría de los países sureños se alineaban con Irlanda, solo faltó Grecia, lo cual daría la presidencia a la Ministra Irlandesa Isabela Mavellia y, en segunda instancia, la vicepresidencia al Ministro Francés.

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Magdalena Boigues, representante de Alde en el Parlamento

Un Parlamento Europeo dividido

En el Parlamento, ALDE (a través de Magdalena Boigues) sentaba las bases de una posición que ella misma calificó de liberal en la que coincidió la representante del Partido Verde. En ambos casos prevalece la concepción del trabajo sexual como un trabajo asalariado no reconocido, en una línea paralela pero no coincidente, Ana Abade, del Partido Comunista, observaba que “la prostitución debe ser legalizada, pero no a cualquier precio”. Radicalmente en contra de ambas posiciones anteriores, el Partido Popular Europeo, coincidiendo en ciertos momentos con el Socialdemócrata, se han mostrado del todo objetores con estos preceptos.

Se hace necesaria, por lo tanto, la colaboración de los dos grandes partidos de la Cámara para que haya un acuerdo, la cual parece que podría llegar con una abstención de la representación socialdemócrata. Podría llegar, no obstante, un acuerdo en torno a la condena unánime de la trata de seres humanos, en lo cual sí han coincidido todos los partidos.
Destacable, en cualquiera de los casos, el compañerismo de los miembros del Parlamento que, extrañamente para quien les habla (y perdonen la licencia) se aplaudieron los unos a los otros después de cada intervención.

Se advierte que los nombres dados están simulando una posición política que no tiene por qué coincidir con su postura real.