¿Son los derechos civiles la ceguera del PSOE?

Cuando en un discurso un o una líder del PSOE habla de lucha, se refiere normalmente a los derechos civiles (democracia, feminismo, matrimonio homosexual...), pocas veces lo hace de justicia social.

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Zapatero, que por su lucha por los derechos civiles, hoy es Doctor Honoris Causa en la Universidad de Toulouse. Europa Press

La política de izquierdas se divide o podría dividirse en dos: Por un lado está la política económica relativa a los derechos sociales; al otro lado y de forma que debería ser compatible están los derechos civiles.

Fernández de la Vega en rueda de prensa. EP
Fernández de la Vega en rueda de prensa. EP

El PSOE lleva mucho tiempo a la vanguardia de los derechos civiles, las leyes que sacó adelante el Congreso durante la Presidencia del Gobierno de Zapatero metieron a España en el Siglo XXI. El ejemplo más recordado es el del matrimonio gay, sin embargo, aquella legislatura no sólo dio un avance en libertad sexual; el Gobierno de Zapatero dio a Fernández de la Vega la misión de articular una nueva concepción del matrimonio heterosexual, lo que llevó a esto:

Artículo 66 del Código Civil: Los cónyuges son iguales en derechos y deberes.

Parece, quizás, obvio, pero hasta entonces este artículo no existía, fue a partir de aquí que la obviedad naturalista (bueno, no tan naturalista, pues habría que interpretar la Constitución y eso lleva toda la vida dando pereza a la derecha), se tornó igualdad jurídica.

Eso, hoy en día, parece incuestionable. Afortunadamente no hay un partido relevante en España que se manifieste en contra de lo anterior, eso está asegurado, el problema del PSOE es que de un lado cojea: Si bien es vanguardia en derechos civiles, los planes económicos llevados a cabo son parte de la tercera vía, como lo llamó Giddens, es decir, un liberalismo light suficiente como para decir que aseguras lo justo para no ser de derechas.

Sucede, entonces, que sólo se habla de derechos civiles, cual si la batalla económica estuviera perdida hace ya tiempo o no hubiera un discurso contrario a lo que plantea Europa. La única frase ideológicamente poderosa que hemos escuchado en mucho tiempo la dijo Javier Fernández hace no demasiado: “El mercado al servicio de las personas”. El resto han sido eslóganes vacíos de propuestas que recordaban que el PSOE tiene casi 140 años, sin ideas ni programa.

De esa forma, la timidez económica y el complejo Europeo neoliberal están tornando al PSOE en el partido del quiero y no puedo; desde entonces, las medidas económicas propuestas son superficialidades que harían cambiar poco o nada la estructura económica que sentó Aznar y que, por tanto, acostumbran a fracasar o a no alcanzar su resultado óptimo. En resumen, no hay un planteamiento desde el PSOE para cambiar la estructura económica y hacerla verdaderamente socialdemócrata; hay medidas que rascan una barra de pan y, de ahí, se aprovechan las migajas. Dígase, en honor a la verdad, que Zapatero lo intentó.

Todo ello, y aquí el asunto que nos trae, cegado por el buen trabajo hecho el cuanto a lo civil; cual si lo cortés quitase lo valiente. Cuando en un discurso un o una líder del PSOE habla de lucha, se refiere normalmente a los derechos civiles (democracia, feminismo, matrimonio homosexual…), pocas veces lo hace de justicia social.

Llevamos nueve años escuchando lo mismo, el PSOE sigue en 2007, escandalosamente callado cuando le preguntan sobre economía, tan concentrado en lamerse las heridas con la lengua de los derechos civiles que cuando le laceran y le asetean hablando de clase obrera y proletariado ni siquiera se pone escudo.

Al principio del artículo decíamos que la política de izquierdas se divide en dos: derechos civiles (progresismo) y derechos sociales (economía). A la hora de implantar políticas públicas, la diferencia real entre uno y otro es que los derechos civiles no molestan a las altas esferas económicas. Dejaré mi duda sobre si esto es clave o no a la hora de legislar.