Es fabuloso comer fibra

886

A mi amigo Arroyo,

él sabe por qué.

 

Con la cosa del año nuevo he empezado una de esas cosas llamadas sanas, que es comer bien, abandonándome a la verdura como acompañamiento a todo aquello que exista, utilizando especias de toda clase para conseguir que dicha verdura sepa a algo, comiendo fruta como si no hubiera pasado el paleolítico y aún de un homínido mi persona se tratase, conviviendo con un entorno en el que no se ha inventado ni la cerveza, ni las pizzas, ni las hamburguesas, ni nada de aquello que hace que comer sea placentero. Sin embargo, sí he descubierto una cosa importante en este tiempo comiendo como aconsejan los médicos: Es fabuloso el comer fibra.

Dada la situación política es casi necesario comer fibra, en este contexto nos llegan de Estados Unidos básicamente tres cosas: Una política económica filtrada por la Comisión Europea que es como para apuntarse a clases de brujería, el mensaje de Michelle Obama de que hay que comer bien y, a su vez, varios restaurantes McDonald’s por minuto. Debemos coger la opción que nos plantea la Primera Dama estadounidense por la sencilla razón de que, si bien es habitual cagarse en los muertos, familiares, castas o muelas de muchos de nuestros y nuestras políticos y políticas, eso se hace mejor con fibra en el cuerpo. Es del todo recomendable saciar nuestro apetito con cinco frutas al día, repartidas en cinco comidas distintas, comer verdura a diario, legumbre al menos tres veces por semana, proteína a cascoporro, que los músculos de algo tienen que vivir y, para regar, cambien cerveza y vino por agua, por mucho que les cueste. Por mucho que el agua no sepa ni a cerveza ni a vino. Todo esto hace que se sigan acordando de los políticos, pero de una forma mucho más saludable para su aparato digestivo y haciendo bastante menos esfuerzo.

Digamos que, si bien sin fibra se defeca de forma irregular tanto en forma como en tiempo, comiendo con fibra las subrepticios de nuestra alimentación merecen de firma por su indudable categoría. Será por mi gusto de hacer las cosas bien, pero desde que como fibra no sólo me cago en la casta de mucha gente, eso ya lo hacía antes, ahora puedo permitirme el lujo de mandar por correo mi obra dedicada, dada su belleza. Hoy, por ejemplo, le he mandado un paquete a la actual Ministra de Agricultura en funciones y a su predecesor, pues se ha descubierto un nuevo caso de corrupción. Tras tres kiwis y un café, la fluidez ha sido la pauta principal, llevándome a la creación de este obsequio de la misma manera que el Gobierno del señor Rajoy creaba Decretos tras comer fibra hecha en Alemania. Metiéndolos en sus correspondientes cajas añadí el mensaje: “para usted, con toda sinceridad”, llevándolos conjuntamente a la oficina de correos, donde pedí que los envolvieran para regalo.

También están en líos la mitad del Gobierno de Aguirre en la Comunidad de Madrid y otra tanta parte del Gobierno de Camps en Valencia. Todo esto sumado a una obra sospechosa en la sede de Génova, unos papeles de Bárcenas destruidos y una extraña correspondencia con el caso Nóos. Supongo que entre los múltiples y variopintos caterings del PP, se lleva incluyendo la fibra más tiempo de lo que llevo comiendo fibra yo, pues lo suyo huele que apesta desde hace varios años.