Esta gran debacle que estamos viviendo

Reloj, no marques las horas.

170

Ver videos de Juan Gabriel en Youtube es malacostumbrarse a lo bueno. Pasarán apenas minutos antes de meterse a Twitter y contemplar cómo hay quien piensa que la música latina es el reguetón. Si lo es, es la música mala de Latinoamérica, la cara b. Quién la hace lo sabe, por eso se han buscado un pseudónimo: “Música urbana”. Juan Luis Guerra denunciando la precariedad de la sanidad pública no es “música urbana”; lo es Luis Fonsi contándole al mundo cómo le gusta hacer algo que el ser humano lleva haciendo desde antes de ponerse el apellido “sapiens”. Y eso que en el joder, con perdón, lo urbano no es condición sine qua non, pues se jode tanto en el campo como en la ciudad. Ya sea en Aracena o en Sevilla, joderse, se jode, si no con placer, con un debate electoral. Todo esto forma parte de esta gran debacle que estamos viviendo.

Esta gran debacle que estamos viviendo

Ay, De Gea que se lanza hacia ninguna parte. ¡Ese portero que ve la pelota como un globo sonda, rápida como el apretón que viene inoportuno! Esa Inglaterra que contará cómo se clasificó para la Final Four de un torneo secundario como si fuera la gran conquista del Siglo XXI. Después del Brexit, dejarán la puerta de atrás de la política internacional como para cambiarla.

Hablando de política, Cosidó contaba en un WhatsApp lo que hay que callar en los bares. El camarero grita a cocina: -Un juez para la Sala 3. -¡Marchando! Al otro lado, el Presidente del Gobierno propone un Mundial a tres contando con un país -Marruecos- que está tan lejos de los Derechos Humanos como el propio Sánchez de aprobar sus presupuestos. Marruecos es un socio importante para España y crucial para la Unión Europea, no puede ponerse en duda. El problema es que celebrar un Mundial de Fútbol puede servir para presionar a favor de la democracia y los Derechos Humanos o para consolidar regímenes. Hasta ahora sólo hemos visto la segunda opción.

Dolorosa verdad

No obstante, nada de lo anterior es la gran debacle. La gran debacle, lo que me hace escribir en esta ácida forma, es otra bien distinta; bien subjetiva y bien dolorosa. Que el otoño se acerca es ya un pleonasmo. Se ve en los árboles, en las cigüeñas, en el precio de la calefacción y en mi cabellera. También se ha muerto Lucho Gatica, en una frivolidad, le usaré: Reloj, no marques las horas, pues mi melena se acaba. A pesar de lo que dice algún referente cursi de la televisión, madurar es empezar a buscar referentes calvos.

Me lo dijeron mil veces, pero nunca quise poner atención. Esa sería la frase española, la traducción de este bolero capilar que se acaba y que, qué debacle, ya no cantarán ni Chavela, ni Gatica, ni Juan Gabriel… Sólo queda Luis Miguel, que va come çi comme ça, pero tiene dinero como para implantarse, como Casillas, Rafa Nadal o el Príncipe Guillermo de Inglaterra. Fíjense, damas y caballeros, que hasta para tener pelo hay clases. Paradojas de la vida, Marx, que al fin y al cabo nació burgués, se murió con una extravagante melena.